WPC. 2 BDmT Z#||"^8J[ppJJJp~8J8>pppppppppp>>~~~cΡ|JWǡ||ӡJ>JipJcpcpcJpp>>p>ppppJW>ppppck-kyJ8JJ%JJJJJJJJJJp>cccccǕcccccJ>J>J>J>ppppppppppcppppcccccccpccccppppppppJ>J>J>J>Wp>>>>>ppppppǡJJJ|W|W|W|W>>>ppppppӡpcccp>pJ|W>pppppLaurentius_PostScript_(HP_LJ_III.PS)LAURENTI.PRSXh4 PEhhhhw7P2^MHmm`      3'3'Standard6&6&StandardII.PS)LAURENTI.PRSXh4 USES <K .,,. Times RomanTimes Roman BoldTimes Roman ItalicTimes Roman Bold Italic"^2CRddCCCdq2C28dddddddddd88qqqYzoCNzoozzC8C^dCYdYdYCdd88d8ddddCN8ddddY`(`lC2CC!CCCCCCCCCCd8YYYYYYzYzYzYzYC8C8C8C8ddddddddddYddddYYYYYYYdzYzYzYzYddddddddC8C8C8C8Ndz8z8z8z8z8ddddddCCCoNoNoNoNz8z8z8dddddddzYzYzYdz8dCoNz8ddddd"^!,6CCoh,,,CK!,!%CCCCCCCCCC%%KKK;{`YY`QJ``,4`Qw``J`YJQ``~``Q,%,?C,;C;C;,CC%%C%hCCCC,4%CC`CC;@@H,!,,,,,,,,,,,,C%`;`;`;`;`;wYY;Q;Q;Q;Q;,%,%,%,%`C`C`C`C`C`C`C`C`C`C`;`C`C`C`C`;`;`;Y;Y;Y;Y;`CQ;Q;Q;Q;`C`C`C`C`C`C`C`C,%,%,%,%4`CQ%Q%Q%Q%Q%`C`C`C`C`C`Cw`Y,Y,Y,J4J4J4J4Q%Q%Q%`C`C`C`C`C`C~``CQ;Q;Q;`CQ%`CY,J4Q%`C`C`C`C`C2 mm& m "m^2CTddCCCd2C28ddddddddddCCdzzzzCYozzdozzooN8NTdCddYdY8dd88Y8ddddNN8dYYYNP7PlC2CC!CCCCCCCCCCd8zdzdzdzdzdYzYzYzYzYC8C8C8C8dddddddddoYzddddoYzdzdzdYYYYdzYzYzYzYddddddddC8C8C8C8YYo8o8o8o8o8ddddddzNzNzNdNdNdNdNo8o8o8ddddddoYoNoNoNdo8dzNdNo8oYoYdddKF2idNdddddd7>dd+oodCCddddCo"^-;IYY;;;Ye-;-2YYYYYYYYYY22eeeOwwmc;Emcwcmm;2;TY;OYOYO;YY22Y2YYYY;E2YYYYOV$V`;-;;;;;;;;;;;;Y2OOOOOwwOmOmOmOmO;2;2;2;2YYYYYYYYYYOYYYYOOOwOwOwOwOYmOmOmOmOYYYYYYYY;2;2;2;2EYm2m2m2m2m2YYYYYYw;w;w;cEcEcEcEm2m2m2YYYYYYYmOmOmOYm2Yw;cEm2YYYYY"^(1<tbttYtkYbttttb5,5KP5GPGPG5PP,,P,|PPPP5>,PPtPPGM MW5(555555555555P,tGtGtGtGtGkkGbGbGbGbG5,5,5,5,tPtPtPtPtPtPtPtPtPtPtGtPtPtPtPtGtGtGkGkGkGkGtPbGbGbGbGtPtPtPtPtPtPtPtP5,5,5,5,>tPb,b,b,b,b,tPtPtPtPtPtPtk5k5k5Y>Y>Y>Y>b,b,b,tPtPtPtPtPtPttPbGbGbGtPb,tPk5Y>b,tPtPtPtPtP2 2 `"m^(C<(((x((((((((((C!WppppppppppJJpСWpӡ|ߡJ>JpJp|c|cJp|>J|>|p||cWJ|pppcX1XtJ8JJ%JJJJJJJJJJ|>pppppߡcccccW>W>W>W>|pppp||||pp|ppppppcccc|ccccpppppp||W>W>W>W>p|>>>>>||||ppߡccc|W|W|W|WJJJ||||||ߡpccc|>|c|WJpp|p|KN8ypJppppppCJpp>pppJJpp||Jp"m^8J^ppJJJp8J8>ppppppppppJJp͈Jc|p|||W>W^pJppcpc>pp>>c>ppppWW>pcccWY=YyJ8JJ%JJJJJJJJJJp>pppppǕcccccJ>J>J>J>ppppppppp|cpppp|cpppccccpccccppppppppJ>J>J>J>cc|>|>|>|>|>ppppppӕWWWpWpWpWpW|>|>|>pppppp|c|W|W|Wp|>pWpW|>|c|cpppKN8upWpppppp>Epp0||pJJppppJ|2 Lm"m^2CoddȧCCCdr2C28ddddddddddCCrrrdzNdzoȐC8CtdCdoYoYCdo8Co8odooYNCodddYO,OhC2CC!CCCCCCCCCCo8dddddȐYYYYYN8N8N8N8oddddooooddoddddddYYYYoYYYYddddddooN8N8N8N8do88888ooooddȐYYYoNoNoNoNCCCooooooȐdYYYo8oYoNCddodoKF2ldCddddddppppppppppJJpWpǡ|ǕJ>JpJppcpcJp|>>p>|pppWW>|cpcWN1NJ8JJ%JJJJJJJJJJp>pppppӡcccccW>W>W>W>|pppp||||cppppcpppccccpccccpppppp||W>W>W>W>pp>>>>>||||ppӡWWW|W|W|W|W>>>||||||ǕcWWWp>|W|W>ccpp|KN8ppWpppppp;Cpp>pppJJpp||Jpo)cr.Swfte simple interl.DINA4 sans NpagedESES .,,. 6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarBRUDGLYP.PRSXpi6&finitif@p@@FF MMx6&EstndarBRUDGLYP.PRSXh4,;  #XpiP;rEXP#    "^4EUhhEEEhv4E4:hhhhhhhhhh::vvv]tEQttŖE:EbhE]h]h]Ehh::h:hhhhEQ:hhhh]d*dqE4EE#EEEEEEEEEEh:]]]]]]]]]]E:E:E:E:hhhhhhhhhh]hhhh]]]]]]]h]]]]hhhhhhhhE:E:E:E:Qh:::::hhhhhhEEEtQtQtQtQ:::hhhhhhŖh]]]h:hEtQ:hhhhh2!m9 ` "^*3??ha***?G*#??????????##GGG8sZSSZLFZZ*1ZLoZZFZSFLZZvZZL*#*;?*8?8?8*??##?#a????*1#??Z??8<["I*  NI4  p(ACwK9yE4 -y4  p(ACq<7sE4-s*f9 xCqXL8uE40-u9 xICqy.]8*C]\  PCPhijklmnopqrstuvwxyz{|}~2}. Z  do ۞ESES ,.,. 6&6&StandardII.PS)LAURENTI.PRSXh46&finitif@p@@FF MMx6&Standardius_PostScript_(   #XpiP;rEXP#    #-t\  PCqP#';  Z n Lorenzo Pe9a, Rese9a de Hahn & Schilpp (eds), The Philosophy of Quine ă`!#BPg ă   ydddy'=$CԊRese9a de:  Lewis E. Hahn y Paul A. Schilpp (compiladores)  Y  The Philosophy of W.V. Quine  La Salle (Illinois): Open Court, 1988 (3 impresi;n: edici;n de 1986) %Pp. 705.   yO dArbor N 543 (marzo de 1991), pp. 1358 "ISSN 02101963  Z'  (x v  kkEra hora ya de que fuera (por fin!) publicado este volumen tan esperado dentro de la serie titulada Biblioteca de fil;sofos vivos, en la cual hab1an aparecido otros sobre Dewey, Moore, Russell, Carnap, Popper, Einstein, Sartre, Marcel etc. Desde luego que resulta problemtico el criterio con el cual se seleccionan los fil;sofos escogidos, lo mismo que, en otros campos, los Premios Nobeles. El que venga publicado un volumen en esta serie no constituye ms que un indicio de que est entre los ms grandes el fil;sofo al que venga dedicado el volumen; indicio falible y, naturalmente, no Cnico. (Pasarn a la historia  Z como grandes fil;sofos Cassirer, Broad, C.I. Lewis, Blanshard, p.ej.?) Muchos pueden lamentar la ausencia en la colecci;n de fil;sofos "muertos despu)s del inicio de la serie, en 1939" tan descollantes como Wittgenstein, G?del, Gonseth, Gilson, Nicolai Hartmann o Heidegger. kkSea de ello como fuere, es el hecho de que pocos de entre los que s1 se han visto favorecido por este galard;n (a juicio del rese9ante, ninguno de ellos, salvo Bertrand Russell) han merecido tanto como Quine el que venga con )l coronada una fecund1sima vida creativa e indagativa en el estudio filos;fico. Quine es no s;lo uno de los grandes de nuestro siglo sino uno de los pocos grandes fil;sofos de siempre. El prestigio no es inmerecido siempre "ni acaso las ms veces. kkQue buena parte del material recopilado en este volumen date "en su redacci;n al menos inicial" de los a9os 70 podrn juzgarlo un defecto ms que nada quienes estn demasiado atentos a qu) cosas nuevas se digan o so coreen en el pasado ms inmediatamente pr;ximo al futuro (el Cltimo mes o la Cltima quincena), como si eso fuera a alterar radicalmente en qu) paradigmas sea menester situarse para hacer buena filosof1a. Ese afn de estar al d1a puede parecer desmedido, Tambi)n es positivo dejar reposarse las aguas y sedimentarse lo que arrastran antes de ahecharlo. Cabr1a, as1, deplorar que en las discusiones que en el volumen figuran, la teor1a del conocimiento de Quine no venga interpelada desde perspectivas ms recientes, para tratar de determinar en qu) medida quepa conceptuarla como un externalismo o como un internalismo, como un coherentismo, o un confiabilismo o un fundacionalismo (probablemente, en todo caso, no lo Cltimo). (Un peque9o paso en esa direcci;n lo constituye la valiosa colaboraci;n de Robert Nozick [pp. 33963, con la respuesta de Quine, pp. 364ss].) Igualmente cabe quejarse de que nadie en el volumen lleve a cabo una discusi;n de la conciliabilidad o no de la l;gica clsica con el tratamiento de una serie de cuestiones como asuntos de grado, pese al art1culo de Quine de 1981 What Price Bivalence? , pese al actual florecimiento de las l;gicas y teor1as de conjuntos difusas y multivalentes "que se estn revelando pasmosamente f)rtiles en tantos campos cient1ficos" y tambi)n pese a las mCltiples reiteraciones de Quine en sus respuestas en este volumen de que todos los problemas filos;ficos, o los ms de ellos, han de tratarse como cuestiones de grado (vide p.ej. pp. 335: grados de certeza; p. 365, p. 664 y passim: grados de observacionalidad; p. 620: grados de vulnerabilidad ante experiencia recalcitrante, y grados de intimi,=o.o.o.Ԯdad de conexi;n; p. 565, p. 622: grados de indeterminaci;n traduccional; impl1citamente,  Z pp. 5667: grados de ser un asunto de hecho [a fact of the matter]; a prop;sito de esto  Z Cltimo, cf. p. 430, donde dice Quine que es el criterio [the standard] "acerca del ser algo un asunto de hecho" lo que, en su aplicaci;n, se da por grados, lo que ESUK`pales progressively as we move upward and outward'UKES.) N;tese que lo Cltimo conlleva grados de factualidad  "sea )sta Cltima lo que fuere" y por ende de verdad o falsedad; por lo tanto, tambi)n grados de existencia (en virtud de la tesis de Quine, que, explotando un procedimiento de Ramsey, equipara cada verdad a un aserto expresable como una cuantificaci;n existencial). kkSin embargo, campos de cr1tica y discusi;n son )sos en los que nos toca a los dems seguir brindando aportes, en debate con las siempre sugerentes y a menudo certeras ideas de Quine. Conque, si bien puede verse como un defecto del volumen la ausencia de colaboraciones que interpelen a Quine desde esas perspectivas surgidas o propagadas durante los Cltimos 15 a9os o as1, no hay que exagerar ese defecto, que cuadra con el tono muy clsico de la antolog1a (y acaso de la serie toda): en ella aparecen las posiciones filos;ficas de Quine ventiladas ms desde perspectivas como aquellas que a )l le sirvieron de puntos de partida para sus reflexiones que desde otras que han brotado "en parte al menos" como  Z soluci;n a los problemas de la propia filosof1a de Quine, Dicho sea cum grano salis: hay ms prequineanismo que postquineanismo en esta antolog1a. Eso no le quita su gigantesco valor como un Ctil imprescindible para el estudio de diversas facetas del pensamiento de este gran fil;sofo. kkEl rese9ante ha de reconocer, no obstante, que lo que ms le ha interesado en este denso y voluminoso libro son las esparcidas respuestas de Quine, quien revela una vez ms la penetraci;n, fuerza y pujanza de sus consideraciones. No es que Quine me haya convencido siempre, ni mucho menos. Hay dificultades serias en varios puntos de su sistema, y "como todos los dems fil;sofos" Quine trata de zafarse con algCn subterfugio. (Eso y no otra cosa es el expediente de tildar de inmanente a su concepci;n de la verdad, como si ese mote permitiera escabullirse de la tensi;n que en su filosof1a se da entre tendencias realistas y antirrealistas: vide p. 316, p. 367; cf. p. 155.) kkA diferencia de otras antolog1as de 1ndole teor)tica, no faltan en )sta algunas discusiones de tono subido. Si, por un lado, hace alarde Quine una vez ms de su indulgente cortes1a en su respuesta a U. Ghde y W. StegmGller, pp. 1379, por otro lado, ante la andanada pol)mica del autor polaco H. Skolimowski (quien, junto con otros muchos zambombazos de parecido tenor, dice "p. 474": `Whom is Mr. Quine kidding? Are we supposed to be so obtuse that we do not see the sophistry of his statements?'), mu)strasenos un poco menos gentil (pp. 4923). No se vaya a pensar, de todos modos, que ese escrito de Skolimowski carece de inter)s. Aunque )l mismo reconoce (p. 476) lo speros e implacablemente cr1ticos que son, o parecen, algunos de sus pronunciamientos, as1 y todo a quienes seguimos adictos al filosofar anal1tico obl1ganos su desaf1o acuciante "con sus pullas y todo" contra ese paradigma (que no es otro que el del racionalismo argumentativo y dilucidativo) a encontrar respuestas ms convincentes que las que le da Quine. Skolimowski es uno de los que, obsesionados con la crisis social y de valores, han abandonado las pautas metafilos;ficas de los fundadores del filosofar anal1tico, Frege y Russell. Pero, no aport; el segundo "sin ruptura con su manera de filosofar, sino ms bien en estilo de continuidad con ella" reflexiones interesantes en torno a esos temas? Quine lo ha hecho much1simo menos, pero eso no obsta a que, tambi)n en estilo de continuidad con un enfoque ms o*o.,,yy menos quineano, quepa decir cosas interesantes a prop;sito de esas crisis. Cuando Skolimowski critica (p. 481) la tesis interpretativa de R. Gibson de que la filosof1a de Quine es sistemtica, alegando que, lejos de serlo, la misma `shows adhocism (performed with a great bravado)', par)ceme que incurre en un grave error: todos los fil;sofos sistemticos han practicado el adhocismo, y se dan abundantes dosis de adhocidad en sus escritos. Apl1case eso a Plat;n (de quien muchos dudan que sea un fil;sofo sistemtico), a Arist;teles, a Proclo, a Avicena, a Leibniz, a Hegel, Y es que cada fil;sofo sistemtico ve orientadas sus reflexiones por unas pocas ideas y por un cCmulo de informaci;n; nunca por un principio Cnico y tampoco nunca por informaci;n toda la cual se acople sin problemas a ese o esos principios. Hay grados de sistematicidad, o sea de organizaci;n de los diversos asertos en un corpus en el cual las diversas partes est)n ligadas por trabaz;n argumentativa. En eso como en todo resulta catastr;fico (y catastrofista) el desconocer los grados. La sistematicidad es una buena pauta, mas no tiene por qu) ser la suprema o prevalente. kkTerminar) enumerando las colaboraciones que ms me parecen aportar en este volumen, fuera de las ya indicadas: la de Gibson (pp. 139ss) sobre indeterminaci;n de la traducci;n versus subdeterminaci;n de las teor1as cient1ficas; la de J.J.C. Smart (pp. 495ss) sobre la concepci;n quineana del espaciotiempo; la de Joseph Ullian sobre las teor1as de conjuntos de Quine (pp. 569ss); la de Hilary Putnam (pp. 405ss) sobre holismo significacional. Mencionar) tambi)n las colaboraciones de Hao Wang (pp. 623 "ms o menos reproducida en un libro posterior de ese autor, que comentar) en otro lugar), de D. FQllesdal (pp. 97ss), de W. Alston (pp. 49ss), de Harman, de Hintikka, de Strawson, de Kaplan, etc. kkEn resumen, pese a sus carencias y lados flacos "algunos evitables, y otros menos", es una obra que espero no pase por alto nadie que se interese por la filosof1a.