WPCL 2B R ZTB3|YLaurentius_PostScript_(HP_LJ_III.PS)LAURENTI.PRSx  @hhhhw7X@ 3'3'Standard6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&StandardII.PS)LAURENTI.PRSx   #x  @U X@# dddd X` hp x (#%'0*,.8135@8:dd$YYdCCddooCYqnnn!8nBBnnnyyPn7c1RyyXyycnnnndccccccccMMMMMMMMMMMMы~nyRzcXcyhFBnnshcnntnvyX~Xsyn~XyBBnss~y~~~~~~~~~~~~~~~~~~~XXXXXXXyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyBBBBBBBBBBBBnnnnnnnssssssssssssFFn"^2CRddCCCdq2C28dddddddddd88qqqYzoCNzoozzC8C^dCYdYdYCdd88d8ddddCN8ddddY`(`lC2CC!CCCCCCCCCCd8YYYYYYzYzYzYzYC8C8C8C8ddddddddddYddddYYYYYYYdzYzYzYzYddddddddC8C8C8C8Ndz8z8z8z8z8ddddddCCCoNoNoNoNz8z8z8dddddddzYzYzYdz8dCoNz8ddddd"9 ^/9EUU999U]+]+/UUUUUUUUUU//]]]K{qq{h_{{9B{h{{_{q_h{{{{h9/9PU9KUKUK9UU//U/UUUU9B/UU{UUKR"R\KN+MU9KUUUUU/5UUKKU99UU__9Kp`]]]y/]88]]]yyyyggD]/yT*FuggyyyyKggpT]]]yyyuuu]UTTTTTTTTAAAAAAAAAAAAvkp]gFhToKoTg~Y<8{]u]b~YnT]]c]egKkKubgy]uukKg88]bbukugykkkkkkkkkkkkkkkkkkkKKKKKKKgggggggggggggggggggg888888888888]]]]]]]bbbbbbbbbbbbuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuvoe]]eVNee/6eV|eeNe]NVeeeeV/'/BF/>F>F>/FF''F'mFFFF/6'FFeFF>CCL/#////////////F'e>e>e>e>e>|]]>V>V>V>V>/'/'/'/'eFeFeFeFeFeFeFeFeFeFe>eFeFeFeFe>e>e>]>]>]>]>eFV>V>V>V>eFeFeFeFeFeFeFeF/'/'/'/'6eFV'V'V'V'V'eFeFeFeFeFeF|e]/]/]/N6N6N6N6V'V'V'eFeFeFeFeFeFeeFV>V>V>eFV'eF]/N6V'eFeFeFeFeF"m^2CTddCCCd2C28ddddddddddCCdzzzzCYozzdozzooN8NTdCddYdY8dd88Y8ddddNN8dYYYNP7PlC2CC!CCCCCCCCCCd8zdzdzdzdzdYzYzYzYzYC8C8C8C8dddddddddoYzddddoYzdzdzdYYYYdzYzYzYzYddddddddC8C8C8C8YYo8o8o8o8o8ddddddzNzNzNdNdNdNdNo8o8o8ddddddoYoNoNoNdo8dzNdNo8oYoYdddKF2idNdddddd7>dd+oodCCddddCo"9 ^'/9FFum///FM#M#'FFFFFFFFFF''MMM>e]]eVNee/6eV|eeNe]NVeeeeV/'/BF/>F>F>/FF''F'mFFFF/6'FFeFF>CCLK@#?F/>FFFFF'+FooF>>F//FF}NN/>iiii\OMMMd'M..MMMdldddTT8M&sdE#:`oTTldddd=slllTT\EMyMMddd```MFEEEEEEEE666666666666aX\MT:VE[=[EkThI1.eM`MQgIZEiMlMQMST=X=aQkTcMo`l`X=T..MQQ`XaTdXXXXXXXXXXXXXXXXXXX=======TTTTTTTTTTTTTTTTTTTT............MMMMMMMQQQQQQQQQQQQ````````````````````a[k1ial1aM23, >.!/1"m^(5YPP555P[(5(,PPPPPPPPPP55[[[Ptkttkb||>P|kt|b|tYkttttk5,5]P5PYGYG5PY,5Y,YPYYG>5YPtPPG?#?S5(555555555555Y,tPtPtPtPtPttGkGkGkGkG>,>,>,>,tY|P|P|P|PtYtYtYtYtPtPtY|P|PtPtPtPtPtGtGtGtGtYkGkGkGkG|P|P|P|P|P|P|Y|Y>,>,>,>,P|Yk,k,k,k,k,tYtYtYtY|P|PttGtGtGY>Y>Y>Y>k5k5k5tYtYtYtYtYtYttPkGkGkGtYk,tYtGY>k5tPtPtY|PtYK8(VP5PPPPPP05PxxP,PPP55PPYY5P"m^2CoddȧCCCdr2C28ddddddddddCCrrrdzNdzoȐC8CtdCtkttkb||>P|kt|b|tYkttttkO,OhC2CC!CCCCCCCCCCo8dddddȐYYYYYN8N8N8N8oddddooooddoddddddYYYYoYYYYddddddooN8N8N8N8do88888ooooddȐYYYoNoNoNoNCCCooooooȐdYYYo8oYoNCddodoKF2ldCddddddIdSW2PAP$?xxxx6Nh[KXH?xxx,lxh]KXTOJR6X@K@ NuR6Nh[KH N,KRh]KOKR `KT  6X@K@DB>fuZ2PAPTu5fffxϔf6X@K@u5ffff6Nh[KHu5fff,4Δfh]Kt6fffsΔf `KDR)]9/e]2PAPT`,TTTPMT6X@K@7oC2Ao\  PCXP7tC2Mt4  p(ACX RdKA#\  PCPuRdKM#4  p(AC"{/^9+A^\  PCP<w}-^9+^,^*f9 xCXx|._9+q0_9 xICy{/c9+Mc4  p(AC<5nC2^Kn*f9 xCXXf&N/#A;wN\  PCPDj"L/'{vL2PAPt,]5(M]4  p(AC7tC2Mt4  p(ACX AP<MG4  p(AC!RdKM#4  p(AC"D:PCԬ2PAP#IdSW2PAP$2L o ۟ESES .,,. 6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&StandardII.PS)LAURENTI.PRSx  6&finitif@p@@FF MMx6&Standardhh  #XpiP;rEXP# hh   #o\  PCXP#?  jG   Dos sentidos de la preposici;n `!#9'' en algunos pasajes de Plat;n  por Lorenzo Pe9a`r"#bă   yadddy?=Њ  s !- Dos sentidos de la preposici;n `!#9'' en algunos  s? 1 pasajes de Plat;n 3Lorenzo Pe9a  Xu /   |P^ . Estudios Human1sticos 8 'Universidad de Le;n, 1986. pp. 39-58. 2ISSN 0213-1382. /f )BCopyright  1986 de Lorenzo Pe9a (  6Sumario &<1." La traducci;n del `!#9'' plat;nico segCn Casta9eda 2." Examen de la base textual de esa interpretaci;n 3." La interpretaci;n de Matthen 4." El principio de cercenamiento 5." Los dos sentidos del `!#9'' 6." Una dificultad de la interpretaci;n aqu1 propuesta  {P 7." Referencias bibliogrficas /  v En este art1culo se examinan algunos usos de la preposici;n `!#9'' en Plat;n, para hacer ver que "contrariamente a dos interpretaciones recientes (las de Casta9eda y Matthen) de  XF ciertos pasajes, particularmente Fed;n 102b5ss, en los que el fundador de la Academia estudia ciertos problemas acerca de determinadas relaciones" Plat;n emplea esa preposici;n en dos acepciones diferentes, ambas t)cnicas "pero basadas una y otra en el habla comCn en griego clsico"; y que, con sendos usos t)cnicos, elabora dos teor1as: una para las relaciones en general, que es la que va a ser estudiada en este art1culo; otra, para las relaciones comparativas Cnicamente (la cual ha sido estudiada en (P:1)). ArticClase )sta dentro de aqu)lla mediante un adecuado anlisis de oraciones comparativas (cuya verdad estriba en "se explica por" la de un hecho expresable por una oraci;n con `!#9'' en sentido contrastivo) en t)rminos de oraciones relacionales (e.d. oraciones en las cuales figura el `!#9'' en sentido (no contrastivo sino) meramente relacional). /  XC /  1." La traducci;n del `!#9'' plat;nico segCn Casta9eda &<En (C:1), (C:2), (C:5) y (C:4) ha desarrollado H)ctorNeri Casta9eda una lectura e  X interpretaci;n muy elaboradas y bien articuladas del fragmento del Fed;n 102bss, construyendo sobre tal base una teor1a de las relaciones que otros autores juzgan de dif1cil atribuibilidad a Plat;n, pero que, comoquiera que sea, merece sin duda un atento examen, tanto desde el punto de vista de la lectura de los dilogos plat;nicos como desde el de la bCsqueda de un tratamiento ontol;gico adecuado de las relaciones. En este lugar voy a examinar esos trabajos de Casta9eda en la medida en que lo involucrado es la traducci;n del `!#9''. Voy a tomar como eje de mi examen (C:4), pues es ah1 donde se perfila mejor la interpretaci;n de Casta9eda, si bien en otros trabajos desarr;llase tal interpretaci;n con mucho mayor detalle. A tenor de la lectura de Casta9eda, lo que tiene entre manos Plat;n en el pasaje en cuesti;n es la elaboraci;n de una teor1a general de relaciones. Va a consistir esa teor1a en sostener que el que un individuo guarde con otro cierta relaci;n consiste en (e.d. ha de ser analizado como) el que el poseer el primer individuo cierta,=o.o.o. propiedad sea !#9' (con respecto a, towards segCn la traducci;n de Casta9eda) el poseer el segundo individuo otra propiedad, pero de tal modo que cules sean sendas propiedades viene  X dado por cul sea el t)rmino relacional involucrado en el analysandum (en el enunciado que aseveraba el guardar el primer individuo con el segundo la relaci;n determinada en cuesti;n). A su vez, el poseer un individuo una propiedad es lo mismo que el que ese individuo participe de la propiedad en cuesti;n, siendo cada propiedad una Forma y siendo cada Forma una propiedad mondica, o sea tal que en cada caso es ejemplificada (participada) por un solo individuo, nunca por varios juntamente tomados. La ejemplificaci;n (o participaci;n) de una Forma por un individuo es: o bien un hecho, cuando la Forma en cuesti;n no es correlativa de ninguna otra; o bien un mero eslab;n fctico, cuando s1 es correlativa de otra y es precisamente )se el caso con las Formas involucradas en el anlisis de los t)rminos relacionales. Un hecho es: o bien el ser ejemplificada por un individuo una Forma (con tal de que  X )sta no sea correlativa de otra); o bien el ser unidos varios eslabones fcticos por el v1nculo significado por la preposici;n `!#9'', pero con tal de que se cumplan las condiciones siguientes: cada uno de esos eslabones fcticos es el participar un individuo de una Forma; esas Formas son correlativas entre s1; el nCmero de tales Formas que son correlativas entre s1 puede fijarse en principio en dos, pero nada excluir1a el que hubiera tambi)n Formas cada una de las cuales fuera correlativa con otras dos (y entonces el hecho plurieslabonal  estar formado por tres eslabones fcticos) y as1 sucesivamente. As1 el ense9ar S;crates a Jenofonte ser el que el eslab;n fctico consistente en que S;crates ejemplifique la Forma de maestro (o sea: participe de ella) sea !#9' el eslab;n fctico consistente en que Jenofonte ejemplifique la Forma de disc1pulo. Ahora bien, cundo es un eslab;n fctico !#9' otro? Cundo, p.ej., se cumple una condici;n que haga verdadero el que el ejemplificar Jenofonte la Forma de disc1pulo sea !#9' el ejemplificar S;crates la de maestro (o viceversa, pues es sim)trico el v1nculo significado por `!#9'')? Las condiciones necesarias y juntamente suficientes para que un eslab;n fctico sea  X pros otro son: 1) que el primero sea la ejemplificaci;n de una Forma F por un individuo i;# 2) que el segundo sea la ejemplificaci;n de una Forma F' por un individuo i';# 3) que F y F' sean correlativas entre s1;#  X( 4) que i sea un fajo de microindividuos, cada uno de los cuales ejemplifique (en un sentido ms bsico o primario) una sola Forma, y sucediendo que uno de tales microindividuos ejemplifica F;# 5) que igualmente i' sea un fajo de microindividuos uno de los cuales ejemplifica F'.# As1 pues, los individuos (ordinarios) son fajos de microindividuos y cada microindividuo participa de una sola Forma.  X& Hay, pues, dos v1nculos de ejemplificaci;n (o participaci;n): uno ms bsico (microejemplificaci;n), que es aquel por el cual un microindividuo ejemplifica una Forma; otro derivado (macroejemplificaci;n), por el cual un (macro)individuo, constituido por microindividuos agrupados, ejemplifica (en ese sentido derivado) la Forma en cuesti;n, al ejemplificarla en sentido bsico o primario uno de los microindividuos que lo constituyen. Cada microindividuo recibe la denominaci;n de la (Cnica) Forma que )l ejempifica; asi, p.ej., siendo S;crates maestroo de Jenofonte, hay en S;crates (como constituyente suyo) un+o.,,99 microindividuo que es la maestr1a suya (respecto del discipulado de Jenofonte), igual que hay en Jenofonte un microindividuo que es su discipulado (respecto de la maestr1a de S;crates): los complementos entre par)ntesis son lo individuante, pues en S;crates hay muchos microindividuos que son maestr1as: uno por cada disc1pulo suyo; y es que un microindividuo se individCa no s;lo por ser constituyente de un determinado (macro)individuo y por la Forma de la que )l (el microindividuo) participa, sino tambi)n por cul sea el eslab;n fctico con el que est  Xv vinculado por el pros la participaci;n (derivada) de esa Forma por el (macro)individuo del cual es )l un constituyente. Si un individuo i guarda la relaci;n R no s;lo con i' sino tambi)n con i'', y si la relaci;n R debe ser analizada como el par de Formas F, F', entonces hay en i dos microindivi X duos, participantes ambos de F, digamos f1 y f2, y entonces el que el ejemplificar i a F sea conrespectoa (pros) el ejemplificar i' a F' se funda en que el ejemplificar (en sentido bsico o  Xd primario) f1 a F sea conrespectoa la ejemplificaci;n de F' por f' mientras que el ejemplificar  XM f2 a F ser conrespectoa la ejemplificaci;n de F'' por f', donde f' es uno de los microindividuos constituyentes de i' en tanto que f'' es uno de los constituyentes de i''. Esta Cltima puntualizaci;n nos permite poner de manifiesto que no hay un s;lo v1nculo  X~ significado por `!#9'', sino dos: un pros ms bsico, que en cada caso vincula dos ejemplificaciones (en sentido tambi)n bsico) por sendos microindividuos de sendas Formas;  XV otro pros derivado, que en cada caso vincula dos ejemplificaciones (en sentido derivado) de  XA esas mismas Formas por sendos (macro)individuos "siendo una vinculaci;n (mediante el pros  X, bsico) entre dos (micro)ejemplificaciones lo fundante de una vinculaci;n (mediante el pros derivado) entre dos macroejemplificaciones si los dos microindividuos involucrados en esas dos microejemplificaciones son constituyentes respectivamente de los dos (macro)individuos involucrados en las dos macroejemplificaciones. El inventario ontol;gico resultante es )ste: (macro)individuos; microindividuos; cuatro  X1 v1nculos: la ejemplificaci;n (primitiva o) bsica, la ejemplificaci;n derivada, el pros (o con X respectoa) primitivo y el pros derivado; Formas; hechos; eslabones fcticos. No hay, en cambio, en esa ontolog1a: ni relaciones conversas ni hechos relacionales conversos (el ense9ar estriba en el par de Formas de maestro y de disc1pulo, de suerte que es lo mismo el que ense9e S;crates a Jenofonte que el que sea Jenofonte ense9ado por S;crates). La categor1a de hechos se divide en cuatro grupos o clases: microejemplificaciones unieslabonales; prosvinculaciones (primitivas) de microejemplificaciones; macroejemplificaciones unieslabonales; prosvinculaciones (derivadas) de macroejemplificaciones.  X Los dos primeros grupos son subconjuntos de la clase de los microhechos; los dos  X! Cltimos sonlo de la clase de los macrohechos. El primer grupo est formado por aquellas ejemplificaciones (en sentido primitivo o bsico) cada una de las cuales es la participaci;n de una Forma (carente de Forma correlativa) por un microindividuo ; el tercero lo est por aquellas ejemplificaciones (en sentido derivado) cada una de las cuales es la participaci;n (en sentido derivado) de una Forma por un (macro)individuo; pertenece al segundo grupo cada uni;n  XY& mediante el v1nculo pros (primitivo o bsico) de dos eslabones fcticos cada uno de los cuales es la participaci;n (primitiva) de una Forma (con tal de que )sta tenga una Forma correlativa)  X-( por un microindividuo; y pertenece por Cltimo al cuarto grupo cada uni;n por el v1nculo pros (derivado) de dos ejemplificaciones (en sentido derivado) de sendas Formas, correlativas entre s1, por sendos (macro)individuos.*o.,,99Ԍ X Resulta evidente la vigencia de lo que Casta9eda llama ley de encadenamiento  X ejemplificativo: si (y s;lo si) una Forma tiene otra correlativa suya, entonces el ser ejemplificada esa Forma por un (micro o macro) individuo (respectivamente en el sentido primitivo, o en  X el derivado, de ejemplificar o participarde) ser un mero eslab;n fctico, no un hecho; la uni;n de ese eslab;n con otro s1 constituir un hecho, siempre y cuando el otro eslab;n sea la ejemplificaci;n de la Forma correlativa de la anterior por un (macro)individuo en el caso de que el primer eslab;n sea la ejemplificaci;n de la primera Forma por un macroindividuo , y por un microindividuo en caso contrario: en el primer caso, el v1nculo que est) uniendo a los dos esla XN bones ser el pros bsico o primitivo. /  X   2." Examen de la base textual de esa interpretaci;n &<Asltalo a uno sin duda la impresi;n general de que Casta9eda fuerza el texto, pues dif1cilmente dan para tanto los magros asertos que componen el Cnico fragmento en que basa )l su interpretaci;n. Sin embargo, a mucho de lo que dice Casta9eda al respecto puede de algCn modo encontrarse alguna base textual, aunque sea indirecta o alusiva no mas. En el fragmento 102b3ss, que es la base de la interpretaci;n de Casta9eda, se aborda Cnicamente el problema de las relaciones comparativas, el ser ms... que (o menos... que). Casta9eda generaliza ese tratamiento, considerando probablemente que lo ah1 dicho por Plat;n no gira particularmente en torno a tales relaciones sino que se aplica con igual justicia a cualesquiera relaciones en general. Esto ya de por s1 parece un tanto abusivo. A mi modo de ver d)bese tal equivocaci;n a un punto de vista, corriente poco ha en la filosof1a anal1tica, consistente en creer que los comparativos son relaciones sin ninguna caracter1stica l;gica especial, de suerte que sermseleganteque es, simplemente, guardar una relaci;nconrespectoa que estar, desde un punto  X de vista l;gico, en el mismo plano que cualquier otra, como la de engendrar a, acariciar a u  Xx odiar a. Aunque me parece equivocado ese punto de vista, no lo voy a discutir aqu1. De momento lo que me interesa es ver, en el supuesto de que en el fragmento considerado est) Plat;n tratando de las relaciones en general, qu) elementos textuales pueden recogerse como base para diversos componentes de la interpretaci;n de Casta9eda. Plat;n, efectivamente, dice en 102b5ss que el rebasar Simias a S;crates se explica por  X (es porque: )) S;crates tiene peque9ez !#9' la grandeza de Simias. Similarmente, el ser rebasado Simias por Fed;n es porque Fed;n tiene grandeza !#9' la peque9ez de Simias. Casta9eda, sobreentendiendo que el rebasar x a z es lo mismo que el ser rebasado z por x, concluye de ah1 (en (C:4), pp.12930) que el rebasar Fed;n a Simias se explica tambi)n  Xa& por el tener Fed;n grandeza pros la peque9ez de Simias; de donde, por paralelismo, resultar1a  XL' que el rebasar Simias a S;crates se explica por el tener Simias grandeza pros la peque9ez de S;crates. En el supuesto de que no se estn brindando para un mismo hecho dos explicaciones  X* diferentes, sino s;lo una, tenemos, pues, que el que Simias tenga grandeza pros la peque9ez de*o.,,99  X S;crates es lo mismo que el que S;crates tenga peque9ez pros la grandeza de Simias: el pros es, pues, conmutat;vo o sim)trico. Adems, en ese pasaje refi)rese Plat;n a la grandeza en nosotros () u % %5 >' (102d8ss)), diferencindolo de ) %5 >'. Como en 102b56 dice Plat;n que hay u ) $7%%c f%C9) #,  %5 >'  %%#9)', concluye Casta9eda que `la grandeza en nosotros' est designando, gen)ricamente (como cuando se dice `el lagarto'), a cualquiera de las grandezas que hay en algo o alguien, en algCn individuo, siendo una de ellas esa grandeza que hay en Simias segCn 102b6. Sin embargo, el que Simias tenga grandeza no es, segCn la versi;n de Casta9eda, lo mismo que esa grandeza que hay en Simias, ni es un tener Simias la grandeza que en )l hay:  X, el tener ser1a, simplemente, un equivalente de ejemplificar (o participarde), pero en el sentido derivado en el cual lo participante es un (macro)individuo.  Xv As1 pues, hay base textual en el aludido pasaje del Fed;n para postular tanto los (macro)individuos como las Formas ()9 ) %5 >' p.ej.) y tambi)n los microindividuos,  XP as1 como los v1nculos: el de tener (en otros lugares el de participar: sobre la problemtica identificaci;n de ambos por Casta9eda volver) luego) y el significado por `!#9''. Est asimismo basada en el texto la postulaci;n de correlatividad entre Formas (cuando )stas estn involucradas en la explicaci;n de hechos relacionales) y del principio de encadenamiento ejemplificativo. Carecen, en cambio, de apoyo textual los dems componentes de la interpretaci;n de Casta9eda.  X En primer lugar, no figura en ese pasaje del Fed;n (y no cita Casta9eda ninguna otra referencia plat;nica al respecto) indicaci;n alguna de que los microindividuos "por llamarlos como lo hace Casta9eda" sean tales que cada uno participa de una sola Forma, aquella de la cual es hom;nimo.  X5 Tampoco hay indicaci;n alguna de que un (macro)individuo sea un fajo o haz (bundle) de microindividuos. Ni se sigue eso de que los microindividuos est)n en )l: de que haya muebles en una casa no se sigue que la casa sea un fajo o haz (o colecci;n o lo que sea) de muebles. Tampoco asoma ningCn reconocimiento por Plat;n del distingo entre el micropros y el macropros ni del que tambi)n postula Casta9eda entre la microejemplificaci;n y la macroejemplificaci;n. Por Cltimo, en los supuestos interpretativos de Casta9eda (a saber: con el distingo entre una, o la, peque9ez de Simias y el ejemplificar Simias la Forma de peque9ez) nada indica que los hechos sean reconocidos por Plat;n como entidades. En general es problemtico, desde luego, determinar cundo reconoce un autor ciertas entidades. Su uso de sintagmas nominales determinativos (o sea: nombres propios o descripciones definidas) suele ser indicio del reconocimiento de entidades por los mismos designadas o significadas, salvo cuando sus aclaraciones complementarias nos permiten colegir que aquellos asertos suyos en que figuran tales sintagmas deben parafrasearse de suerte que en el resultado de la parfrasis hayan desaparecido dichos sintagmas. Plat;n, segCn se hace en general en griego clsico, sustantiviza oraciones de diversos modos (p.ej. `) ) $%%7 ! #5/  $3#4)+'' en 102b89). Es eso un s1ntoma claro+o.,,99 de que est postulando un hecho, el de que Simias rebase a S;crates? Es el uso del dativo `)' en 102c6 como antecedente o anticipativo de la causal `) ,7 3  ,7 3 u%)7' un indiclo fiable de que es reconocido como entidad (como un algo existente) lo significado por esa clusula subordinada (ya sea por la oraci;n regida por medio del `)' ya sea por el resultado de prefijar a la misma esa conjunci;n subordinante)? En contra de una respuesta afirmativa cabr1a alegar que, de ser tan sencillo encontrar compromisos ontol;gicos en un autor, entonces vendr1an banalizadas las discrepancias y discusiones acerca de compromisos ontol;gicos y de la existencia de entidades de ciertos tipos, toda vez que se valen de expresiones as1, de sustantivizaciones de oraciones, hasta quienes rechazan la existencia de hechos o estados de cosas en la filosof1a contempornea, como Geach y Quine. En general el concluir, as1 de rpida y fcilmente, que se da postulaci;n o reconocimiento de algo por algCn autor encierra el grave peligro de que se desdibuje el perfil mismo de la controversia acerca de la existencia de ese algo, al trivializarse la aceptaci;n o el reconocimiento de lo mismo, al vaciarse de contraste la clase de los postuladores.  X Una cosa es argumentar ad hominem, o por un argumento transcendental, en contra de  X la tesis de que no existe el algo en cuesti;n, mostrando que hasta sus adversarios reconocen in  X actu exercito la verdad de lo mismo que niegan in actu signato; otra, muy diferente, atribuir a todo el mundo semejante postulaci;n cuando )sta est en litigio. Por otro lado, sin embargo, y a favor de atribuir a Plat;n la postulaci;n ontol;gica que est aqu1 en tela de juicio, cabe aducir que Plat;n no s;lo usa esas sustantivaciones sino que nunca da indicios de que juzgue que (las oraciones en que figuran) las mismas deban ser sometidas a parfrasis (eliminativa de tales sustantivaciones). Claro que, frente a ese argumento, cabr1a responder que a lo mejor no se le ocurri; a Plat;n brindar parfrasis as1 sencillamente porque no se le pas; por las mientes la idea de reificar  ejemplificaciones, ni las que sean hechos ni las que sean eslabones fcticos. Quiz pueda zanjarse (hasta cierto punto) ese debate examinando los contextos oracionales en que figuran los sintagmas nominales en cuesti;n. Si aparecen los mismos tan s;lo  X en contextos fcilmente parafraseables (segCn reglas simples, no rebuscadas, y cuyos resultados sean construcciones oracionales de los tipos corrientes, p.ej. causales, temporales, etc.), entonces vendr a ser acaso ms prudente no atribuir la postulaci;n (ontol;gica) de hechos al autor de que se trate meramente sobre la base del uso suyo de las nominalizaciones en cuesti;n. Por el contrario, si aparecen tales nominalizaciones en contextos dif1ciles de parafrasear as1, entonces tenemos un indicio ms fiable de que el autor que las usa acepta la existencia de los entes significados por esas nominalizaciones.  X@" Pues bien, las nominalizaciones de oraciones en el fragmento del Fed;n que se est comentando figuran siempre en contextos fciles de parafrasear de tal modo que sendos resultados sean construcciones de esos tipos sencillos (concretamente causales), con una salvedad que voy a exponer a continuaci;n. En varios lugares del pasaje en cuesti;n parece identificar Plat;n) ) $%%7 v/  %#9)) con  ) $%%7+ %%#9)'. En efecto: vimos ms arriba c;mo "sobre la base de dos supuestos, relativamente improblemticos (el de que son id)nticos los significados de dos oraciones, una en voz activa y la otra su transformada por pasiva; y el de que no estn brindndose dos explicaciones diferentes de un mismo hecho relacional, sino una tan s;lo)" resulta claro que hay una simetr1a en el !#9' .*o.,,99ԌAhora bien, entre qu) extremos se da ese v1nculo? Si hay simetr1a o conmutatividad, deben ser dos extremos homog)neos, del mismo tipo "al menos de la misma categor1a ontol;gica. Pero literalmente los dos extremos (lingG1sticos) que vienen unidos por la preposici;n `!#9'' en el texto plat;nico son heterog)neos entre s1: es el primero una oraci;n, siendo el segundo un sintagma nominal formado por un sustantivo abstracto ms un genitivo (subjetivo, evidentemente): %%#9)) v/   $3#4)' !#' ) u 7+ %5 >'. C;mo se concilia semejante disparidad de extremos (lingG1sticos) con la homogeneidad requerida de extremos ontol;gicos vinculados por lo significado por la preposici;n en cuesti;n? Aborda Casta9eda esa espinosa cuesti;n en (C:4), pp.1301. Empieza considerando dos  X anlisis alternativos de `Simias tiene grandeza pros la peque9ez de S;crates' (prefiero presentar as1 su versi;n, sin todav1a entrar en la cuesti;n de si, como lo hace)l, se debe traducir `!#9''  X como `towards', o sea: conrespectoa, paracon "o, por el contrario, y como lo propondr) ms abajo, en ese pasaje debe traducirse como `en contraste con', o en ingl)s `as against').  XB El primer anlisis es )ste: `Simias tiene grandeza (, el cual tener es) pros la peque9ez de S;crates'; el segundo anlisis es )ste: `Simias tiene (lo siguiente:) grandezaproslapeque9ez de S;crates'. Curiosamente, Casta9eda, con el primero de esos anlisis, se adelanta a la interpretaci;n de Matthen que examinar) ms abajo en la Secci;n 3. Sin embargo, Casta9eda abandona inmediatamente despu)s ambos anlisis para preferir  XG un tercero, a saber: `Simias tiene grandeza [, el cual tener es] pros el tener S;crates peque9ez'. La raz;n que da para preferir este anlisis es, precisamente, la conmutatividad "que  X le hemos concedido" del v1nculo pros. En ingl)s, como en griego y como en castellano, s;lo puede figurar como segundo t)rmino de (o sea: como expresi;n regida por) una preposici;n algo que sea un sintagma nominal; de ah1 que, si ha de ser una expresi;n que signifique a lo que, normalmente, es significado por una oraci;n (o sea: un hecho o estado de cosas), entonces debe tratarse de una oraci;n sustantivada, p.ej. mediante una construcci;n infinitival (`el tener peque9ez S;crates' o, en ingl)s, `Socrates' having shortness', o sea lo que "de ser certero este anlisis" hubiera expresado Plat;n, para ser ms exacto en sus t)rminos, con el sintagma `) ) $3#4) v/  %%#9))'). Casta9eda concluye, a rengl;n seguido (ibid., p.13), su anlisis as1: `(Simias tiene  XF grandeza) pros (S;crates tiene peque9ez)'. Estoy totalmente de acuerdo con )l en esto. (Un puntico de desacuerdo estriba en que me parece algo incorrecta la parfrasis penCltima, por la introducci;n de la clusula entre par)ntesis `(,el cual tener es)', como si el  Xy! anlisis "o, mejor, la parfrasis" que est proponiendo tomara el sintagma `pros el tener peque9ez S;crates' como desempe9ando el papel de un adverbio, cuando en verdad su ulterior  XM# aclaraci;n patentiza que desempe9a el papel de una adf;rmula, o sea que no modifica o afecta a `tiene', sino a toda la oraci;n `Simias tiene grandeza'. En verdad, esta presentaci;n tampoco es del todo precisa, ya que esa preposici;n no introduce una clusula regida o subordinada, pues la expansi;n es "a tenor del anlisis propuesto por Casta9eda y aqu1 aceptado" coordinativa, no subordinativa, toda vez que no se postula una clusula que empiece por el `pros' y sea un complemento (circunstancial de cierto tipo) de una oraci;n cuyo verbo principal fuera el de la clusula izquierda, sino que se unen con el `pros' dos clusulas que forman, as1 unidas, una oraci;n. En un lenguaje dise9ado de conformidad con las necesidades de interpretaci;n, el `pros' ser1a una conjunci;n coordinativa.)*o.,,99ԌLo que no ve Casta9eda, en esa discusi;n sobre el anlisis de `Simias tiene grandeza  X pros la peque9ez de S;crates' es que, no s;lo no ha utilizado Plat;n `!#9'' como conjunci;n (no pod1a hacerlo, pues se lo prohib1a la sintaxis del griego), sino que tampoco ha puesto como complemento introducido por esa preposici;n una clusula sustantivada, p.ej. infinitival: ) ) $3#4) v/  %%#9)). Por qu) no lo ha hecho cuando eso es perfectamente posible en griego "como en ingl)s y en castellano" y lo que considera unido, vinculado, con el tener Simias grandeza,  X mediante el pros, es precisamente el tener peque9ez S;crates? No da explicaci;n alguna a eso Casta9eda. S;lo dice (ibid., p.l32) que la formulaci;n de Plat;n es literalmente incorrecta, pero sugestiva de lo que est planeando. Bien, mas por qu) se vale Plat;n de tal modo incorrecto de expresarse cuando tiene a su disposici;n esas clusulas infinitivales con las cuales se expresar1a correctamente "segCn la propia interpretaci;n de Casta9eda? Por qu) no siente necesidad alguna, ni en el lugar citado ni tampoco despu)s, de recurrir a esas clusulas infinitivales? Par)ceme que la explicaci;n es que Plat;n identifica lo significado por `) ) $3#4) v/  %%#9))' con lo significado por ` ) $3#4)+' %%#9)'': la peque9ez de S;crates con el tener S;crates peque9ez. Al fin y al cabo es una identificaci;n de sentido comCn (pues, aunque no haya perfecta sustituibilidad de ambas expresiones en todos los contextos, pu)dese acaso explicar ese fallo por motivos pragmticos "incluidos los estil1sticos" sin necesidad de inventar una, muy dudosa, diferencia semntica). Ahora bien, esa identificaci;n s1 que choca con los moldes del inventario ontol;gico de Casta9eda (que )l atribuye a Plat;n). SegCn la interpretaci;n de Casta9eda, no hay un algo que sea la  peque9ez  X de S;crates sino que hay en )l (como constituyentes de ese fajo de microindividuos que es S;crates) una peque9ez (respecto de la grandeza de Simias), otra (respecto de la grandeza de Fed;n), y as1 sucesivamente. Adems, cada una de esas peque9eces es un microindividuo, mientras que el tener S;crates peque9ez es una (macroejemplificaci;n, la cual es un eslab;n fctico (de un macrohecho). Pues bien, justamente esas consideraciones abonan en contra de la interpretaci;n de Casta9eda. Con ella resultan inexplicables dos cosas: 1) que no diga nunca Plat;n `!#' ) v/  ) $3#4) %%#9))' ni nada similar, pese a disponer de diversos modos de sustantivar oraciones; 2) que Plat;n hable, en singular determinado, de la  grandeza de Simias, la  de Fed;n, la  peque9ez de Simias, la  de S;crates, etc. Aparte de eso, resulta tambi)n problemtico el distingo, propuesto por Casta9eda, entre los microindividuos y las ejemplificaciones porque siempre se ha de preferir una teor1a o una  X" interpretaci;n que, caeteris paribus, introduzca menos entidades, o multiplique menos los tipos de entidades.  X% Pero esta multiplicaci;n de entidades, o de tipos o categor1as de entidades (esto es lo ms grave), no viene avalada por ninguna declaraci;n de Plat;n y es adems filos;ficamente inconveniente, habiendo una alternativa disponible como lo mostrar) ms abajo. (N;tese bien que es mCltiple la complicaci;n introducida por ese distingo de Casta9eda; pues con )l es tambi)n menester introducir, como entes irreducibles, las microejemplificaciones, con una microejemplificaci;n para cada uno de los microindividuos constituyentes de un macroindividuo "mientras que en una interpretaci;n alternativa ser1an+o.,,99 identificados los microindividuos con las macroejemplificaciones, y )stas son las microejemplificaciones.) Otra dificultad encerrada por ese distingo entre el ser ejemplificada una Forma F por un individuo i y lo significado por el sintagma la F de i  es que con tal distingo resulta dif1cil entender c;mo son usados en la prosa plat;nica ciertos sintagmas nominales de esta Cltima forma.  Xb As1 en Rep. 523e3ss se dice que la vista ve (aunque insuficientemente) la grandeza y la peque9ez de las cosas y el tacto su grosor y su delgadez, su blandura y su dureza. La lectura normal de tales singulares con complementos nominales en genitivo plural es que son distributivos: ) %5 >' ) ser la grandeza de ellos, e.d. la de cada uno de ellos, o sea: lo con ese sintagma significado ser, no una grandeza, sino varias: una de (para) cada uno de ellos. En cambio, segCn la interpretaci;n de Casta9eda, cada uno de ellos (de las cosas sensibles o, en este caso, de las visibles) tendr no una sino muchas grandezas, de suerte que `) %5 >' )' deber1a significar las muchas grandezas de cada uno de ellos "a menos que la vista s;lo perciba una grandeza de cada ente, o una s;lo en cada caso, y entonces lo significado ser1a: la grandeza de cada uno de ellos visible en una circunstancia dada, lectura carente de todo apoyo textual, arbitraria y precaria por dems. Es ms: aparte ya de que surge ese problema con el uso por Plat;n del singular distributivo de un sustantivo abstracto con un complemento nominal en genitivo plural, est la cuesti;n misma de determinar qu) es lo que perciben la vista y el tacto. Es obvio que la vista percibe que la cosa es grande, que el tacto percibe que es dura, blanda, gorda o delgada. Los verbos que usa Plat;n, `#43' y ` ' llevan indistintamente como complemento directo un sintagma nominal en acusativo o una subordinada completiva. Es ms: en 524a 34 d1cese que el sentido ordenado a lo duro est tambi)n por necesidad ordenado a lo blando y anuncia (!#5  al alma que ha percibido o sentido a lo mismo duro y blando. EfectCa la vista dos operaciones diferentes, una la de percibir (ver) la (o una, segCn Casta9eda) grandeza de algo, otra la de ver que ese algo es grande? Par)ceme que el texto citado deja en claro que son para Plat;n una sola y misma operaci;n. Pero entonces tenemos un indicio claro de que identifica lo significado por `) ) %5 u%)7' y lo significado por `) ) %5 >'' (pues, si son id)nticos dos hechos significados por sendas oraciones con id)nticos sujeto y verbo pero con complemento directo diferente, eso nos da un claro indicio "aunque no una prueba concluyente" de que esos dos complementos directos significan lo mismo). (Aparte de eso, surge tambi)n un problema aqu1 para la interpretaci;n de Casta9eda  X% por el hecho de que se est reconociendo en ese pasaje de la RepCblica una relaci;n entre la vista, por un lado, y por el otro o bien "segCn mi propia lectura" un hecho ejemplificativo o bien "segCn la de Casta9eda" un microindividuo. La dificultad, para )l, estriba en que su interpretaci;n de la teor1a plat;nica de las relaciones no permite que una cosa guarde una relaci;n con otra a menos que ambas cosas sean (macro)individuos. Este tipo de problemas para la interpretaci;n de Casta9eda los examinar) en un art1culo posterior.) /z+ o.,,99Ԍ X ) 3." La interpretaci;n de Matthen  X_ &<En (M:1), Mohan Matthen esboza una interpretaci;n del mismo pasaje del Fed;n tras criticar la interpretaci;n de Casta9eda que ha sido expuesta y discutida ms arriba. En esta Secci;n no voy a examinar las cr1ticas que a la interpretaci;n de Casta9eda dirige Matthen, sino Cnicamente su propia interpretaci;n. Coincide Matthen con Casta9eda en sostener que el `es' en un enunciado copulativo expresa o significa, segCn Plat;n, una relaci;n (Casta9eda no lo consideraba relaci;n, sino v1nculo) a saber la de participaci;n. Ahora bien, hay dos g)neros de participaci;n: participaci;n a secas y participaci;n conrespectoa (pros) cierto ente. El que Simias sea ms grande que S;crates ser1a entonces analizado por Plat;n "segCn la lectura de Matthen" como que Simias guarda con la Forma de grandeza la relaci;n de participar de ella con respecto a S;crates. Armado con ese distingo cr)ese Matthen en condiciones de dar cuenta de aquellas declaraciones de Plat;n en las que habla de los seres sensibles como entes que son y no son y que estn envueltos en contradicciones.  X As1 el propio pasaje citado del Fed;n empieza precisamente con la afirmaci;n de que en Simias hay tanto grandeza como peque9ez (102b 67), a9adi)ndose despu)s (102c 1011) que Simias tiene denominaci;n de ser peque9o y grande, estando en medio de ambos.  X Colige Matthen de lo que Plat;n dice en ese pasaje del Fed;n, en Rep. 4367 y en el  X Symp. acerca de la Belleza que los entes sensibles son y no son Cnicamente en el sentido de que para cada uno de ellos hay alguna Forma tal que ese ente guarda con esa Forma la relaci;n de ejemplificarla (o participar de ella) con respecto a cierto ente, mientras que a la vez hay alguna cosa tal que no es verdad que guarde ese ente con esa Forma la relaci;n de ejemplificarla con respecto a esa cosa (vide (M:1), p.95). Por el contrario, las Formas escapan a ese sino pseudocontradictorio. El decir que las Formas son ms existentes (ms reales, en la traducci;n de Matthen) que los entes sensibles es un mero truco verbal hecho posible por la plurivocidad del adverbio `m!'': `simplemente' (una Forma F que sea G eslo simplemente, o sea: no ejemplifica G con respecto a otra cosa, sino a secas) y `absolutamente'. Remata Matthen su anlisis interpretativo con otro que, de algCn modo, constituye una duplicaci;n "o sea: cabe ver en su art1culo una dualidad de interpretaciones, posiblemente compatibles eso s1. En (M:1), p.96 formula este anlisis sobrea9adido as1: una cosa participa de una Forma con respecto a un ente dado si esa cosa tiene una caracter1stica que participa de esa Forma con respecto a alguna caracter1stica del ente en cuesti;n. Qu) son, segCn Matthen, las caracter1sticas? Una caracter1stica como la significada por `la belleza de la rosa' puede entenderse de dos maneras: o como la caracter1stica que, en el contexto en que se hable de eso, sea bella por hacer bella a la rosa (p.ej. su color) o bien la caracter1stica consistente en el hecho o circunstancia de que la rosa satisfaga la definici;n de belleza. Esas explicaciones de Matthen estn envueltas en la bruma del enigma. No queda claro si las caracter1sticas, en el primer sentido, son las propias Formas ( tenidas  por las cosas en el sentido de ejemplificadas por ellas) o bien r)plicas o instancias de las Formas presentes en los objetos (al modo de los microindividuos de la interpretaci;n de Casta9eda).* o.,,99Ԍ X No se dilucida la naturaleza del conrespectoa, supuestamente ms primitivo, entre el tener una cosa cierta caracter1stica, por un lado, y por otro lado alguna caracter1stica de otra cosa "lo cual replantea el problema de la aparente heterogeneidad de los dos extremos de tal v1nculo, relaci;n o lo que sea", ni se explica qu) tenga que ver con la anteriormente considerada relaci;n hom;nima suya. Tampoco queda claro qu) sea un hecho o circunstancia; ni qu) sea el satisfacer un ente una definici;n "aparte de lo dudoso de que haya una definici;n de belleza o de otras Formas. Adems, en el primer sentido de los dos indicados por Matthen, habr1a plurivocidad (meton1mica) en el uso de `bello'. Aunque hay un punto en el que la interpretaci;n de Matthen es superior a la de Casta9eda, en general su interpretaci;n ofrece la desventaja de que, si bien su menor elaboraci;n le permite escapar al reproche de ser especulativa o carente en alto grado de apoyo textual (reproche que en cambio se puede fundadamente dirigir a la de Casta9eda), es por otra parte muy poco esclarecedora y deja demasiados puntos en la oscuridad, resolviendo pocos problemas. Desde luego s1 resuelve )se de soslayar la contradicci;n, pero es dudoso que Plat;n haya deseado soslayarla, pues ms bien reconoce que las cosas del mundo sensible estn sumidas en situaciones contradictorias. No queda en cambio nada claro c;mo opere, ni siquiera propiamente en qu) consista, la relaci;n de participarconrespectoax. No debe sin duda entenderse ese sintagma verbal como un bloque monol1tico y sin fisuras: `participar' figura en )l con una ocurrencia real "y no como `cerro' en `becerro'. Por qu) entonces no cabe aplicar una regla de cercenamiento y deducir de z participa de F con respecto a x  la conclusi;n z participa de F ? En verdad, Plat;n s1 parece concluir eso "independientemente de la correcci;n del anlisis interpretativo de Matthen", puesto que concluye que las cosas sensibles tienen propiedades contrarias entre s1; no dice:  X `ti)nenlas respecto de diversos entes' (y n;tese que, aunque tambi)n dice que no las tienen, pues asevera la verdad del principio de nocontradicci;n y de cada instancia del mismo; eso no quita para que tambi)n reconozca la verdad de ciertas contradicciones, las cuales sern, entonces, a la vez verdaderas y falsas "lo Cltimo en la medida en que sean verdaderas sus negaciones, sendas instancias, pues, del principio de nocontradicci;n). No queda claro con la interpretaci;n de Matthen cul nCcleo haya en comCn entre el participar a secas y el participar respecto de algo; ni c;mo lo significado por ese complemento respecto de tal cosa  afecte a la mera relaci;n de participar. /  X" (  4." El principio de cercenamiento &<En relaci;n con el anlisis interpretativo de Casta9eda hay que estudiar lo que podemos denominar `principio de cercenamiento'. Como lo reconoce (algo a rega9adientes) Vlastos en (V:1), p.71, Plat;n entroniza una regla de inferencia que de x es ms F que z  extrae la conclusi;n x es F  y de x es menos F que u  extrae la conclusi;n x es noF . Uno de los lugares donde practica Plat;n tal regla de inferencia es, precisamente, en  Xg* el pasaje del Fed;n comentado en este art1culo. En 102b 45 deduce Plat;n, de que Simias esg* o.,,99 ms grande que S;crates y ms peque9o que Fed;n, que `hay ambas cosas en Simias: tanto grandeza como peque9ez', o sea que Simias es grande y peque9o. Los int)rpretes se dividen, en general, entre: aquellos que juzgan, como Casta9eda, que con tal declaraci;n hace simplemente ver Plat;n una amenaza de contradicci;n que su anlisis, que sigue inmediatamente, va a disipar y poner a raya; aquellos que, como Vlastos (aun achacando a Plat;n `una cierta confusi;n') creen que esa conclusi;n de Plat;n no es propiamente contradictoria (y por ah1 va tambi)n Matthen, para quien "como para Vlastos" la conclusi;n ser1a verdadera pero el1ptica: Matthen dice que es verdad que Simias es grande y  X peque9o pero s;lo como aseveraci;n el1ptica del enunciado `Simias tiene grandeza con respecto a S;crates y peque9ez con respecto a Fed;n'); aquellos que sostienen (como el autor de este art1culo) que Plat;n piensa que las cosas sensibles conculcan el principio de nocontradicci;n, en el sentido de que de cada una de ellas son verdaderos a la vez hechos mutuamente contradictorios, lo cual no excluye que sea tambi)n verdadero el principio de nocontradicci;n que dice que nada es contradictorio, e.d. que todo es nocontradictorio: de donde se sigue que, si hay cosas contradictorias, entonces )stas son a la vez contradictorias y nocontradictorias "cosa perfectamente posible si, para empezar, son contradictorias, o sea estn involucradas en verdades una de las cuales sea negaci;n de la otra. (Afirmar el principio de nocontradicci;n no obliga a abstenerse de afirmar la verdad de cualquier contradicci;n; ni viceversa tampoco.) Bien, en todo caso, e independientemente de que acepte o no Plat;n esa regla paralos comparativos con la contradicci;n subsiguiente, s1 acepta la regla de cercenamiento que de x tiene r con relaci;n a z  permite concluir x tiene r . As1 pues, quienes son padres de alguien son padres, y las cosas mayores que otras son mayores. De ah1 va a seguirse que, si r  es un adjetivo relacional, x es r  es una afirmaci;n vlida y, en muchos casos, verdadera.  X As1, en el Sofista, 255c14ss, tras establecerse el distingo entre las propiedades (cuyas ejemplificaciones son) >')a y las !#' g, se va extrayendo, de cada premisa segCn la cual algo tiene una de estas Cltimas !#' ) g, que ese algo tiene esa propiedad relacional a secas. Por supuesto, cabr1a objetar "y as1 piensan no pocos int)rpretes" que esas conclusiones no son tales sino reaseveraciones el1pticas de las premisas respectivas. S;lo que entonces resulta dif1cil de entender el desarrollo ulterior del dilogo. En verdad, es esa l1nea de argumentaci;n, tan a menudo repetida en los dilogos plat;nicos, lo que ha llevado a un autor como Owen (en (O:1), p. 310) a afirmar que Plat;n incurre en un abuso lingG1stico al tratar los t)rminos relacionales como si no lo fueran. Es ms: a menos que sea l1cito extraer de x es ms grande que z  la conclusi;n x es ms grande (% 7 3)  a secas, no tiene sentido hablar de las cosas ms grandes. Sin embargo, en 100e56 d1cese que las cosas ms grandes sonlo en con y por la grandeza ( 5> : sobre esta traducci;n del dativo vide (P:1)) mientras que las ms peque9as sonlo en, con y por la peque9ez (%%#9)) )a u4))3 u4))3). Precisamente aqu1 se origina un conflicto entre la interpretaci;n de Casta9eda y la de Matthen. Matthen alega en (M:1) que a tenor de esa declaraci;n de 100c5 y de la inmediatamente siguiente en 101a23, lo que es ms grande que otra cosa eslo Cnicamente por grandeza; de donde concluye que es err;nea la interpretaci;n de Casta9eda, segCn la cual lo ms grande que+ o.,,99 otra cosa eslo no s;lo por la (o mejor: una) grandeza suya sino tambi)n por la (o mejor: una)  X peque9ez de esta otra cosa y por ser una pros la otra esa grandeza y peque9ez respectivas. En (M:3) McPherran, en defensa de la concepci;n de Casta9eda responde a esa cr1tica alegando que en el texto de 101a23 lo que se dice es que las cosas ms grandes que otras son  X ms grandes por grandeza, mas no se dice que las cosas ms grandes que otras sean ms  X grandes que )stas por grandeza. Bien, pero entonces debe tener sentido decir de una cosa, porque es ms grande que otra, que es ms grande (o mayor) a secas. Eso, sin embargo, no es en modo alguno autorizado por la interpretaci;n de Casta9eda "ni por la de Matthen tampoco.  X Nada es, a tenor de esas dos interpretaciones, un ser ms grande a secas. Por otro lado, si no viene entronizada por Plat;n la regla de inferencia que de x es ms grande que z  permite concluir x es ms grande , entonces, sucediendo, tanto segCn Matthen como segCn Casta9eda, que ser grande es, para Plat;n, relativo "el que algo sea grande no s;lo depende de sus relaciones con otras cosas, sino que consiste en tales relaciones, pues no habr1a ningCn hecho que sea el ser grande una cosa", cada aserto de que algo es grande deber ser meramente el1ptico; con lo cual el aserto `% 5>  )a % 4' de 100e5, lo mismo que el aserto similar  X de 100e23 `)  )a a a' carecern (o de sentido o) de verdad, pues no es s;lo por grandeza (respectivamente, por belleza), segCn la interpretaci;n de Casta9eda, por lo que algo es ms grande (respectivamente, ms bello) que otra cosa "y, como lo prueba McPherran, tampoco de hecho Matthen cumple lo que promete: que venga explicado, o analizado, el ser una  X cosa ms grande que otra s;lo por grandeza: Matthen involucra en la explicaci;n o el anlisis  X a esa otra cosa y al ser pros ella la participaci;n de la primera en la grandeza. Por otra parte, aunque Plat;n no dijera que algunas cosas son ms grandes (a secas) y que son grandes (a secas), o aunque siempre entendiera tales asertos como el1pticos, quien desde luego s1 dice "como componente de su propia teor1a o interpretaci;n" que las cosas  X grandes (pros el ser otras peque9as) ejemplifican la grandeza es el propio Casta9eda. (l nos dice que es un eslab;n fctico de un hecho relacional (e.d. plurieslabonal) el que un macroindividuo ejemplifica una Forma como la grandeza, que tiene a otra Forma como correlativa suya. Puede, simplemente, decirse a tenor de esa teor1a que Simias ejemplifica as1 la  X grandeza y que lo hace pros el ejemplificar S;crates la peque9ez? La exposici;n de la teor1a s1 nos dice eso; pero la propia teor1a no tolera, sin embargo, que pueda decirse eso mismo que ella dice, pues ese ejemplificar no es un hecho. Puede Casta9eda tratar de esquivar esa dificultad alegando que, si bien en las exposiciones para no iniciados en la teor1a se dice, p.ej., que Simias ejemplifica la grandeza y  X" que lo hace pros el ejemplificar S;crates la peque9ez, ese modo de hablar es incorrecto y viene eliminado al menos en un lenguaje perspicuo o ideal en el cual se abandona semejante oraci;n  X$ conyuntiva y se dice `(Simias tiene grandeza) pros (S;crates tiene peque9ez)'; o incluso que hasta en nuestro lenguaje corriente puede brindarse una explicaci;n con tal de sustantivar la clusula que sigue al `pros'. Dejando de lado las dificultades categoriales de tal sustantivaci;n (dificultades para una teor1a (pluri)categorial como lo es la de Casta9eda), la dificultad no puede de ningCn modo ser as1 eliminada, ya que siendo t)cnico ese uso de `pros' (o su traducci;n inglesa `towards'), todo destinatario de la explicaci;n as1 brindada tiene derecho a preguntar si el que sea verdad p  Xf+ pros q  entra9a o no que es verdad que p.f+ o.,,99ԌEn definitiva la teor1a de Casta9eda nos viene a decir que est fundada tal regla de  X inferencia, pero que sin embargo no puede decirse, pues, si p pros q, entonces ni p ni q son hechos ni, por ende, son aseverables las expresiones lingG1sticas que los signifiquen (no sern tales expresiones oraciones, sino otra cosa "aunque qu) sea tal otra cosa no viene nunca aclarado). En resumen: creo que esa interpretaci;n de Casta9eda adolece de un defecto metodol;gico: no valida sus propias explicaciones en lengua natural para no iniciados ni permite a los iniciados pensar la teor1a en t)rminos de lengua natural. Otra versi;n de esa misma paradoja en el pensamiento interpretativo de Casta9eda es  X )sta: si p pros q, entonces existe el eslab;n fctico p; p.ej., existe lo significado por el eslab;n  X oracional "cuya naturaleza sintctica no viene empero esclarecida" `Simias tiene grandeza'. En qu) difiere afirmar que es existente ese eslab;n fctico de afirmar que Simias tiene grandeza? Tanto Casta9eda como Matthen quieren evitar que se pueda decir esto Cltimo; quieren prohibir el uso de la regla plat;nica de cercenamiento "e interpretan, abusivamente, el  X& uso de tal regla en Fed. 102b como el mostramiento de una reducci;n al absurdo y la necesidad de un anlisis eliminativo de la posibilidad misma de decir cosas as1. Entonces, evidentemente, tiene Casta9eda que diferenciar las condiciones de verdad de Existe el eslab;n fctico significado por `Simias tiene grandeza'  de las de `Simias tiene grandeza'; y, negando que existan estas Cltimas, acudir en su explicaclon s;lo a asertos como el primero. Pero, si no ha de ser logogr1fico un aserto as1, deber poderse responder a quienes, con raz;n, preguntan si el que exista tal eslab;n fctico es lo mismo (o estriba en) que Simias tenga  X\ grandeza, el cual tener grandeza Simias sea (entre otras cosas) pros el tener peque9ez S;crates. A eso no puede contestarse segCn los l1mites de efabilidad sentados por la teor1a de Casta9eda, que se condena as1 ella misma al silencio. Y es sin duda vulnerable una teor1a que proscribe el decir lo mismo que dice. Cabe se9alar as1 un defecto de la interpretaci;n de Matthen: atribuye a Plat;n la tesis  X de que el rebasar Simias a S;crates se analiza como el que Simias participe de la grandeza pros  X (withrespectto segCn su traducci;n) S;crates.  X# Ahora bien, en el pasaje del Fed;n que sirve de base a la controversia interpretativa aqu1 estudiada no aparece nunca una oraci;n as1. No se dice que Simias supere a S;crates ) %%#9)) v/   %3#4)' !#' ) $%%7, sino !#' ) $%%7+ %5 >'. En otro  X pasaje de sus dilogos (Hipias Mayor 288e1289d11) s1 aparecen asertos como el que, segCn Matthen, constituir1a el anlisis plat;nico, p.ej. ) % :  v%)  !#' )  X" !#>5. Ahora bien, en este pasaje del Fed;n, que es donde Plat;n explaya con cuidadosa minucia y tecnicismo su concepci;n de los comparativos, no se acude a ese braquilogismo consistente en reemplazar el sintagma nominal formado por el sustantivo abstracto en acusativo ms su complemento nominal en genitivo por otro sintagma nominal constituido s;lo por el acusativo de ese complemento nominal. Por qu)? Porque s;lo as1 se puede determinar con precisi;n la acepci;n del `pr;s' que est involucrada en la explicaci;n de la verdad de construcciones comparativas. Sobre eso hablar) brevemente en la Secci;n siguiente, y Cltima, del presente art1culo. R)stame aqu1, tan s;lo, indicar que el truncamiento que il1citamente practica Matthen sirve para que no se patentice una dificultad de su anlisis: si lo que hace Simias con relaci;n+o.,,99 a la grandeza es guardar con ella la relaci;n de ejemplificarla con respecto a la peque9ez de S;crates, entonces tenemos ah1 un ente del cual no ha dado cuenta Matthen: la peque9ez de S;crates. D1cenos Matthen que nada tiene peque9ez en o por s1 mismo, sino s;lo con relaci;n a otra cosa; luego no puede haber nada que sea la peque9ez de S;crates as1 a secas; ni puede, pues, tomarse cosa tal como punto de referencia independientemente dado o individuado para que con respecto a ella venga luego dada la grandeza de Simias. Trtase de un problema de individuaci;n de las caracter1sticas (en terminolog1a de Matthen) o microindividuos (en la deCasta9eda) que afecta por igual a ambas interpretaciones: v)monos conducidos o bien a circularidad, o a regresi;n infinita "prohibida sin embargo por esas teor1as" o, por Cltimo, a la postulaci;n de 1ndices individuantes insondables, que es lo que por su parte hace Casta9eda (sin base textual alguna en el texto plat;nico, por un lado, y sin poder aportar ningCn esclarecimiento filos;ficamente satisfactorio de la naturaleza de tales 1ndices y de su modo de unirse con lo de suyo universal en un microindividuo "como, p.ej., esta peque9ez determinada de S;crates" para que resulte justamente tal microindividuo singular y concreto en lugar de otro). /  XQ )q 5." Los dos sentidos del `!#9''  X &<El pasaje del Fed;n comentado en este art1culo trata s;lo de los comparativos, no de las relaciones en general. Una contraposici;n de lo relativo o lo relacional con aquello que no  X lo es viene ofrecida, en cambio, en el Sofista 255c1314ss.  X En el Teet. 152d, 157a, 160bc, se expone claramente la identificaci;n entre lo relacional, o !#9' ), y no no relacional, las cosas >')a, los entes realmente reales, de suerte que el protagorismo es caracterizado como relativismo ontol;gico, como la tesis de que todo es relativo.  X  Ciertamente, cotejando el pasaje del Sofista con esos del Teeteto se aprecia una identificaci;n entre el que una propiedad sea ella misma relativa en el sentido de que guarde relaciones y el que sea relacional en el sentido de que, si algo la posee o ejemplifica, pos)ela con respecto o relaci;n a algo (lo cual no significa que sea lo mismo el poseer una propiedad o Forma de )sas que el poseerla con respecto a algo; sino tan s;lo que lo primero entra9a lo segundo).  X Esa doctrina protagorista es formulada en Teet. 160bc como la tesis de que todo lo que existe existe )7  )9'  !#9' ). Sin embargo, de esas tres construcciones es la Cltima la que viene en general empleada como denominador comCn, particularmente en el mencionado  X" pasaje del Sofista.  X$ Ese `!#9'' significa o expresa un relacionarsecon en general. As1 en el pasaje del  X% Sofista expl1case (en 256b2) que el que una cosa sea lo mismo que s1 misma es a ){ %5>  )f+) !#' x+){. Pues bien, ese sentido general de `!#9'' ha de diferenciarse netamente del sentido  XQ( contrastivo de Fed. 102.  X) Vemoslo con un ejemplo del Hip. May. 295c89: 5%    [)   X* %%], ) %5 !#' #9%, t9 t !#' !4. Es evidente que el cuerpo hermoso pros la carrera no es hermoso en comparaci;n con la carrera, e.d. no se trata aqu1 de la acepci;n+o.,,99 contrastiva del `pros' (al rev)s del pasaje 288ess, en el mismo dilogo); en efecto: no es que  X sea ese cuerpo ms hermoso que la carrera, lo cual en la jerga t)cnica del Fed;n 102 ser1a   !#' %/#9) ) #9%+, cosa que evidentemente no tiene nada que ver con lo que est diciendo Plat;n en este pasaje.  X" Una cosa es que algo sea bueno pros un hombre enfermo "en el sentido general, relacional sin ms, de `!#''", otra que sea bueno en comparaci;n con un hombre enfermo  X (e.d. que sea un ente mejor que ese hombre), lo cual "en la versi;n t)cnica del Fed;n 102" se X r1a que es bueno pros (en la acepci;n contrastiva de esta preposici;n) la maldad de ese hombre enfermo.  X1 En el Crmides 168b5169a5 identif1case :% [% 7 '] v/  !#' )7 con )9'  %  ; y otro tanto sucede con !5, u)), # :) #, +C9) #. Es ms: siempre es posible poner el complemento de un comparativo en genitivo (el )chantil   X que dicen algunos gramticos franceses) en acusativo con `!#'' (vide: Sintaxis griega de  X Lasso de la Vega, t.I., p.513; y la Greek Grammar de Smyth, 1073). Con lo cual puede decirse que Simias es ms grande que S;crates as1: ` $%%7' % 7 3 u%) !#9' ) $3#4)'. No puede parafrasearse esa oraci;n ($ para abreviar) como  X& ` $%%7' % 7 3 u%) !#' ){ $3#4)+ %%#9))' "la cual a su vez, a tenor de Fed. 102c, deber1a estribar en que  $%%7' %5' u%) !#' ){ )|' $3#4)+ %%#9))' %%#9)). Y es que el `!#'' que figura en $ no es el `!#9'' de acepci;n contrastiva que  X aparece en los braquilogismos del Hip. May. 288e1289d11 y que reaparece, ya sin  X braquilogismo alguno, en las oraciones de Fed. 102c4ss, a saber en una oraci;n del tipo de `%5' u%)  $%%7' !#' ){ $3#4)+ %%#9))', que es una versi;n t)cnica de `% 7 3 u%)  $%%7' $3#4)+', oraci;n equivalente sin duda a la de ella resultante al reemplazar el complemento en genitivo por su correspondiente acusativo con `!#9'' (en  X acepci;n no contrastiva), pero sin embargo de tal manera que, en ese trnsito, no son  X equivalentes los dos `!#9'', el contrastivo en Fed. 120c y el meramente relacional que figura  Xp en $ as1 como en las frases citadas del Crmides.  X En Rep. IV 438bc se indican propiedades relacionales cuyo ser tenidas por algo es con respecto a entes que tienen las propiedades conversas: )a !53 !#' )a u4))3, )a !4% !#' )a %7% . )a >4))3 !#' )a # :) #, etc. En ese caso, el !#9' es claramente el meramente relacional, no el contrastivo: una cosa  X es ms rpida pros (en acepci;n no contrastiva) con una que sea ms lenta que ella, lo cual  X equivale a que sea la primera rpida pros (en acepci;n contrastiva) la segunda, o ms  X rigurosamente (segCn el patr;n de Fed. 102c): pros (en contraste con) la lentitud de esa segunda cosa. Para el caso del `!#9'' (no contrastivo sino) meramente relacional, aquel que expresa  X$ un relacionarsecon en general, y cuyos alomorfos en distribuci;n parcialmente complementaria (y parcialmente libre) son otras locuciones preposicionales as1 como el genitivo y el dativo, nada indica que Plat;n propugne una versi;n t)cnica en la que el t)rmino de la relaci;n (el  X& relatado, a diferencia del referente o sujeto) deba ser un eslab;n fctico o la ejemplificaci;n de una Forma por un individuo.  X) As1 en la frase citada del Hip. May. 295c89 no se fundar1a la parfrasis de `9 u%) ) %% !#9' #9%' reemplazando este Cltimo acusativo por el de un sustantivo abstracto que significara una propiedad correlativa de la belleza (fuera la que fuese) seguido del genitivo de ` #9%''.+o.,,99ԌDe ah1 cabe colegir lo siguiente. La concepci;n que de las relaciones en general parece sugerir Plat;n es que el que algo guarde con una cosa una relaci;n r es, ni ms ni menos, el  X que el ser ejemplificada r por ese algo sea pros (en la acepci;n de: con respecto a, con relaci;n a) esa cosa.  X Pero, si el ser ejemplificada r por x es pros z, entonces es que r es ejemplificada por x: si Fed;n es bello con relaci;n a la carrera, Fed;n es bello, e.d. existe la belleza de Fed;n; pues Plat;n "contrariamente, ya lo hemos visto, a la interpretaci;n de Casta9eda" sugiere claramente la identificaci;n de la existencia de la belleza de Fed;n con el ser Fed;n bello: eso  X es un hecho y tambien un eslab;n  de otro ms complejo, a saber el que esa belleza sea pros la carrera (en el supuesto de que lo sea). Ese hecho es, asimismo, una refracci;n , r)plica  o instancia  de la belleza, es la belleza en (y de) Fed;n, y es algo bello en la misma medida en que existe, pues, habiendo grados de belleza, la belleza de Fed;n existir en la medida en que )l sea bello. Es ms: el ser bello Fed;n ser lo mismo que (el que exista) la belleza de Fed;n, o  X& sea "y a tenor de lo expuesto en Teet. 156ss" (la existencia de) Fed;nbello. T)ngase en cuenta que, para Plat;n, el `u%)' no puede expresar una relaci;n (o sea: una propiedad r tal que el ser ejemplificada r por un ente sea algo que existe conrespectoa  X_ algCn (otro) ente) porque el ser no es, para )l, relacional, no es !#9' ): en Sof. 255dl4 d1cese que la Forma de lo otro, la alteridad, es siempre !#' y) # (e.d. el ser ejemplificada por una cosa tal Forma es algo que existe !#' y) #), lo cual no suceder1a si no fuera esa Forma completamente diferente de la del ser. Entonces, qu) es lo que expresa el verbo ` '? SegCn mi hip;tesis interpretativa  Xz "que ya no puedo sustentar aqu1 con argumentos apropiados" siempre expresa existencia.  X As1, y tomando una de las oraciones de Teet. 156e en que se formula la existencia de estados de cosas o r)plicas particularizadas de las Formas (no hay en la pluma de Plat;n, segCn ya se dijo ms atrs, ni rastro de un distingo entre lo uno y lo otro), cabe decir que `7>'  +9' u%)' significa que existe lapiedrablanca, e.e. la blancura de la piedra, la cual es a su vez lo mismo que la existencia de tal blancura (de ah1 que, a diferencia de los dems sustantivos abstractos, pueda tomarse, como siempre lo hace Plat;n, el t)rmino `%7'  Xe indistintamente en una acepci;n abstracta y en su correspondiente concreta, pues cada ente es lo mismo que la existencia de ese ente; y por lo tanto, cada ente, cada existente, es una existencia). Por ello, son equivocadas las lecturas de Casta9eda y de Matthen segCn las cuales el `u%)' expresa en Plat;n un v1nculo "segCn el primero" o una relaci;n "segCn el segundo".  X" (En lo que respecta a Matthen, adems, cabe enunciar un argumento ad hominem: la comprensi;n que del `u%)' plat;nico propone ese autor en (M:2) es exactamente la misma que la que estoy yo brindando en la presente Secci;n.) Por consiguiente no es tampoco acertada la identificaci;n que postulan ambos entre  X' el ser predicativo y el participarde. El error estriba en entender los ` a' y `)' como indicando mero anlisis, cuando es ms natural ver en tales clusulas sendas explicaciones causales. El % )5/  es causa del v/ . En cambio el que la piedra tenga blancura s1 es lo mismo que (y es, por consiguiente, tan verdadero o existente como) el que sea blanca la piedra, o sea que (el que exista) su.+o.,,99 blancura. Lo tenido por la piedra, lo que en ella est, al ser blanca, es tanto la Forma misma de blancura como la propia blancuradelapiedra. Esa blancura es blanca (tiene blancura) en la medida en que existe (en la medida, pues,  X1 en que es blanca la piedra). No obstante, el tener en cuesti;n s1 es una relaci;n (la de  X ejemplificaci;n), aunque diferente del participarde. Si, aun siendo lo mismo el que la piedra tenga blancura y (la existencia de) la blancura de la piedra ser blanca la piedra", el tener, sin embargo no es lo mismo que el ser, d)bese ello a que un mismo hecho es susceptible de varios anlisis diferentes. Voy ahora "antes de poner punto final a este art1culo" a resumir mi propia lectura de los aducidos pasajes plat;nicos. Hay Formas F que son no relacionales, sino >')4. O sea: tales que para cualesquiera entes x,z, es falso que el ejemplificar F a x (e.e. (la existencia de)  X la Fdex) sea pros (con relaci;n a, para con) z; son, en cambio, relacionales, !#9' ), aquellas Formas que no cumplen tal condici;n (o sea aquellas Formas F tales que hay algunos entes x,z,  X tales que el ejemplificar x a F es con relaci;n a z). El que el tener x F sea pros (con relaci;n  X a) z consiste, naturalmente, en que se d) esa relaci;n pros entre, por un lado, el ser tenida F por x y, por otro lado, z. Como en esta ontolog1a no hay barreras categoriales, de nuevo el hecho relacional  X consistente en el darse esa relaci;n pros entre laFdex y z (ms exactamente: consistente en  X que la F de x guarde la relaci;n pros con z) estriba, a su vez, en que el ser ejemplificada la  X relaci;n pros por la F de x sea, a su vez, pros z; y as1 sucesivamente al infinito. (Regresi;n infinita no viciosa, pues no va en contra del talante de la propia teor1a, la cual justamente no ha introducido ningCn desnivelamiento categorial tendente a impedir semejante regresi;n.) La  X propia relaci;n pros es, pues, una Forma. Como toda Forma se autoejemplifica superlativamente (e.d., dados un ente cualquiera x y una Forma F, F se tiene a s1 misma por lo menos en la medida en que es tenida por x),  X cabe concluir que esa Forma de pros es pros; ahora bien, todo lo que es pros (todo lo que  X ejemplifica la Forma pros) es !#9' ); por consiguiente la Forma pros es relativa o relacional, pese a que tambi)n, por ser Forma, es >')9. Introduce ello la contradicci;n en el propio mundo de las Formas (no siendo, adems,  X esa Forma del estarrelacionadocon, o de la Relaci;n misma sin ms, que es el pros, ninguna  X excepci;n al respecto, pues cualquier Forma relacional) "e.d. tal que algo la tiene pros otra cosa" ser, a su vez, relativa o relacional y, no obstante, tambi)n >')9. (Esas contradicciones en el mundo de las Formas no son empero tratadas por Plat;n  X! en sus dilogos anteriores al Parm)nides y el Sofista; Cnicamente en estos dos Cltimos dilogos vienen tales contradicciones claramente reconocidas y, con ello, viene admitido que no hay ningCn abismo entre el mundo de las Formas y el sensible, sino que hay entre ambos diferencias de grado y transiciones.)  X% As1 el que Simias supere a S;crates consiste en que el superar de Simias sea pros  X& S;crates; pero esto Cltimo se explica en virtud de que el ser grande Simias sea en contraste con (aparece aqu1 el `pr;s' contrastivo) el ser peque9o S;crates. El ser grande Simias, la grandeza de Simias, es una refracci;n (o instancia, o r)plica) de la Forma de Grandeza, refracci;n que est en Simias en la medida en que esa Forma tambi)n est en Simias (es tenida por )l), cosa que a su vez, se explica (es causada) por el participar Simias de tal Forma. (Para ulteriores detalles acerca del tratamiento de esos hechos comparativos o contrastivos en Plat;n, segCn la presente lectura, vide (P:1).)+o.,,99ԌSi dos Formas son opuestas, como la belleza y la fealdad, un ente sensible tiene la una  X en la medida (y s;lo en la medida) en que no tiene la otra; puede tener ambas, pero sin tener ninguna de ellas en medida total; entonces habr una contradicci;n acerca de )l que ser verdadera (mas nunca totalmente verdadera). (Plat;n en principio no parece extender a las Formas ese principio: puede una Forma F tener una Forma G opuesta a otra H sin que de ah1 se siga que, en esa medida, F no tiene H: eso har1a a las Formas l;gicamente transcendentes; para un estudio de esta Cltima noci;n, en un contexto muy diferente, vide (P:2).) /  X z  6." Una dificultad de la interpretaci;n aqu1 propuesta &<A tenor de mi lectura, el que Simias sea mayor (en el sentido de `ms grande') que  X S;crates se explica por el que tenga Simias grandeza en contraste con la peque9ez de S;crates; existen, pues, los hechos siguientes: el tener Simias grandeza; el que ese tener Simias grandeza sea en contraste con la peque9ez de S;crates; el tener peque9ez S;crates; el rebasar Simias a S;crates (o sea: su ser mayor que S;crates), lo cual a su vez es id)ntico a que el rebasar Simias sea con relaci;n a (!#9' en el sentido no contrastivo) S;crates; el rebasar Simias (e.d. el hecho de que Simias es mayor). Aqu1 estoy identificando lo significado por ` $%%7' ! #5/ ' con lo significado por ` $%%7' % 7 3 u%)'. Esa identificaci;n no puede probarse contundentemente aduciendo los textos de Plat;n pero s1 parece en ellos sobreentendida. La dificultad no estriba en ella, sino en que, si es eso cierto, las cosas mayores sern mayores por participar de la Forma (relacional) de superar, o sea de la Forma de sermayor; esta Forma no ser, pues, la Grandeza, ) %5 >', sino la %  9)', la cualidad de ser ms grande. Mas, en ese caso, c;mo se explica que en 100e5 se diga que )a % 7 3 % 7 3 u%) % 5>  y que en 101a se diga que lo mayor que otra cosa    g %   u%)  % 5> ,  a )) %  , a ) %5 >'? Est identificando Plat;n `%5 >'' con `%  9)''? En ese caso, tienen raz;n Casta9eda y Matthen en creer que para Plat;n sergrande es relativo a otras cosas (aunque, as1 y todo, se podr1a ser grande, a secas, pero s;lo en el sentido de ser ms grande, si bien, naturalmente, no podr1a ser verdadero o existente el estadodecosas de que x (sea x lo que fuere) sea grande a menos que tambi)n sea existente, para algCn ente z, el estado de cosas consistente en que x es ms grande que z). Ahora bien, Plat;n recalca la diferencia entre ser grande y ser mayor; no se entiende, si no, la frase de 100e56:  % 5>  g# ) % 4 % 4  )a % 7 3 % 7 3: trtase de una hend1adis, de un mero pleonasmo? Es ms que dudoso. Entonces, es aparentemente la misma Forma, la grandeza, la que hace a lo grande grande y a lo mayor mayor; hace grande a lo grande mediante su ser participada por eso mismo que es grande. (No es que sea lo mismo "pese a lo que dice Casta9eda en (C:5), pp. 946lo significado por ` a ) %5 >'' y lo que Plat;n, a tenor de 100c56, dir1a as1: 9) % )5/  ) % 4+. La causa 6>' (simplona) pero f%C' (segura) a que alude Plat;n en 100d es doble: a la vez la Forma y su ser participada por aquello a lo que ella adviene.) No creo que la dificultad sea fcil de solventar; ni debe ser soslayada. Parece claro que Plat;n deber1a diferenciar la grandeza de la Forma o cualidad de ser msgrande, la mayoridad.*o.,,99ԌSin embargo, tambi)n es verdad que, si algo participa de esta Cltima Forma, participar al mismo tiempo y al menos en la misma medida de la grandeza: est, pues, la grandeza incluida en la mayoridad, y )sta u!C5#  la grandeza "segCn la terminolog1a t)cnica de 105a3" a aquello a lo cual vaya, e.e. a aquello que la ejemplifique.  En ese sentido puede que quepa resolver la dificultad: lo que hace a la cosa mayor es la mayoridad; pero como, en la medida en que participa la cosa de esta Cltima Forma o cualidad, participa tambi)n de la grandeza, que en ella est incluida, tambi)n es la grandeza una Forma que hace a lo mayor mayor, y no s;lo a lo grande grande; y, en la frase citada de 101a, la expresi;n `  7 g  % 5> ' debe entenderse as1: por (en y con) nada salvo la grandeza y aquello que incluya a la grandeza. (N;tese que en esta discusi;n no se pone en tela de juicio, ni se presupone falso, que todo ente grande sea mayor, y viceversa, sino tan s;lo se presupone que no es lo mismo el ser grande una cosa que su ser mayor, presuposici;n que ya ha quedado justificada.) /  X , Referencias bibliogrficas &<(C:1) H.N. Casta9eda, Plato's Relations, Not Essences or Accidents, at Phaedo 102b2d2  X Canadian Journal of Philosophy VIII/l, 1978, pp.3953.#  XK (C:2) H.N. Casta9eda, Plato's Phaedo Theory of Relations , Journal of Philosophical Logic, Vol. 1, NCms. 3/4, 1972, pp.46780.#  X (C:3) H.N. Casta9eda, Relations and the Identity of Propositions , Philosophical Studies 28/4, 1975, pp.23744.#  X (C:4) H.N. Casta9eda, Leibniz and Plato's Phaedo Theory of Relations and Predication , in  X Leibniz Critical and Interpretative Essays, ed. por Michael Hooker. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1982, pp.12459.#  X (C:5) H.N. 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