WPC 2YBJ|{sin2c(ESES ,.,. 6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarBROTPURA.PRSXh46&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarBROTPURA.PRSXh4h #x  @EX@# hh \ \  Пo)cr.Swfte simple interl.DINA4 sans NpagedESES .,,. 6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarBRUDGLYP.PRSXpi6&finitif@p@@FF MMx6&EstndarBRUDGLYP.PRSXh4,;  #XpiP;rEXP#    separaci;n entre un cap. y su bibliogr.SL  K !      ك 2 o ۟USES .,,. 3'3'Estndar6&finitif@p@@FF MMx6&Estndarwfte simple interl.DINA4 sans N `  #XpiP;rEXP#    r {* XC   Dial)ctica, L;gica y Formalizaci;n: de Hegel a la Filosof1a Anal1tica  por Lorenzo Pe9a. Cuadernos Salmantinos de Filosof1a, 1987`"#Hă   yKdddyr=#X| p.7 *$X# v ي  -_   DIAL(CTICA, L:GICA Y $ԚFORMALIZACI:N: DE HEGEL A LA  - ! FILOSOF0A ANAL0TICA * "por Lorenzo Pe9a  B   c - Cuadernos Salmantinos de Filosof1a vol. XIV, pp.149171, 1987 #ISSN 02104857. . Copyright  Lorenzo Pe9a 1987  B  *  S " O. INTRODUCCI:N (% kkEn este trabajo estudio algunas de las convergencias y divergencias entre dos concepciones filos;ficas que coinciden en reconocer la contradictorialidad de lo real, o sea: que coinciden en ser dial)cticas. Trtase de la filosof1a de Hegel y de la concepci;n que en  X muy diversos trabajos y desde hace a9os vengo denominando ontofntica, concepci;n cuya aceptaci;n de la contradictorialidad de lo real se sitCa ms en la l1nea de Plat;n que en la de Hegel. kkEn el apartado 1 estudio el porqu) de la informalizabilidad de la concepci;n hegeliana, y con ello una caracter1stica certeramente recalcada por muchos int)rpretes de la l;gica especulativa de Hegel: su radical extra9eza a todo patr;n inferencial diverso del contenido conceptual mismo. kkEn el apartado 2 examino otra de las caracter1sticas de esa l;gica especulativa: su rechazo de una mera dial)ctica de la gradualidad, su exigencia de rebasar el inmediatismo metaf1sico que, aunque vea la contradicci;n en el ser, no concibe a lo absoluto mismo como resultado de un proceso cancelativo de ida y vuelta; tal caracter1stica, naturalmente, es el origen de la anteriormente estudiada, pues la oposici;n de Hegel a un raciocinamiento l;gicoformal se debe a que )ste conserva los asertos previamente sentados sin someterlos a cancelaci;n en la marcha del propio sistema. kkEn el apartado 3 ahondo en esa ra1z de la peculiaridad de la l;gica hegeliana en oposici;n a una dial)ctica gradualista como la plat;nica, y muestro que lo que est exigiendo Hegel es que intervenga la reflexi;n, que se pase del ser a la esencia para que sea as1 posible llegar al concepto, cosa que resulta inviable con el inmediatismo ontol;gico e intelectivoformal de una dial)ctica como la de Plat;n. kkPor Cltimo, en toda la parte final de este trabajo, expongo, frente a esas concepciones de Hegel "y en contraste con ellas", qu) perspectivas puede brindar una dial)ctica,=o.o.o. gradualistacontradictorial que, en esa contienda, se sitCe en el bando plat;nico: dial)ctica surgida en un medio intelectual por lo dems tan hostil al hegelianismo como lo es la filosof1a anal1tica. L   [1 !      ك  S  1. LA INFORMALIZABILIDAD DE LA L:GICA ESPECULATIVA DE HEGEL ă kkPara Hegel, la verdad es el todo. El propio sistema es la verdad absoluta y total, en el mismo sentido en que la Idea absoluta es, ella misma, la verdad absoluta y total, pues  X integra en su unidad, como conservados y anulados en la cancelaci;n (Aufhebung), todos los contenidos previos "y, por ende, todos los contenidos sin excepci;n; pues lo Absoluto, lo absolutamente absoluto (que es la Idea absoluta en y para s1, en la plenitud de su para s1, o sea el propio sistema filos;fico de tal verdad absoluta), es resultado; y, por ser resultado en el sentido ms incondicional (resultado a secas, lo cual para Hegel significa: resultado de s1 mismo, pero con diferenciaci;n entre s1 y s1, entre s1 propio como resultante y como aquello de lo que resulta), es resultado final de todo el proceso, debiendo as1 contener en s1 toda la realidad. Esto suscita un cierto nCmero de interrogantes. kkCada juicio (afirmativo) es "segCn Hegel" falso, ante todo porque en )l vienen desplegados en su separaci;n uno respecto del otro dos conceptos que a la vez vienen unidos extr1nsecamente por la c;pula, con lo cual la unidad de ambos est en el juicio s;lo en s1, mientras que, en esa escisi;n de la autoidentidad originariamente en s1 del concepto en una dualidad s;lo externamente remendada por el v1nculo extr1nseco de la c;pula, el juicio aparece como el fuerades1 del concepto (aunque tambi)n sea, por ello mismo, la verdad del concepto, en la medida en que con ello actualiza la pluralidad de determinaciones latente en el letrgico ens1 de la autoidentidad conceptual). kkAl ser as1 dos conceptos puestos uno frente al otro en su mutua diferencia y, por ende, en su mutuo noserse, a la vez que unidos por la c;pula que, por el contrario, dice del uno que es el otro, el juicio contiene una contradicci;n interna por resolver (o sea: por elevarse al nivel de lo a la vez plenificado en una mantenedora conservaci;n que le confiera garant1a de realidad permanente y, no obstante, tambi)n anulada). kkQue esa contradicci;n est por resolver, por cancelar, se pone de manifiesto en que, aunque la misma se muestra en el juicio "o, acaso ms exactamente, se perfila entre lo que el juicio dice y lo que muestra" no es, empero, dicha por el juicio. Lo que el juicio dice es que esto es aquello, que un concepto es el otro; lo que muestra, lo que lo constituye como juicio, es la diferencia(ci;n) de los dos conceptos. Justamente porque la c;pula es un v1nculo extr1nseco que no muerde en los conceptos y que (todav1a) no hace pasar el uno al otro ni ambos a una unidad superior, justamente por eso lim1tase el juicio afirmativo a aseverar, unilateralmente, por esa copulaci;n de ambos el ser el uno el otro, callando en cambio "aunque exhibi)ndolo" el no ser el uno el otro; pues s;lo as1, en esa unilateral aseveraci;n del ser, silenciando el noser que, sin embargo, est ah1 mostrndose por s1 mismo, puede el aunamiento externo de la c;pula cumplir su cometido de no dejar a los dos separados conceptos un puro ser el uno ajeno al otro. kkN;tese bien que esa separaci;n de los conceptos es efectuada por el propio juicio y constituye, por ende, como el lado secreto u oculto (manifiesto en s1 mas no enyparas1) del trabajo del juicio. Y otro tanto debe decir, s;lo que en sentido opuesto, del juicio negativo; ese juicio separa los conceptos, mostrndose tal separaci;n en esa misma dualidad*o.,,## de sujeto y de predicado; a la vez dice esa misma separaci;n al aseverar el no ser uno de esos conceptos (el sujeto) el otro (el predicado). kkPero no obstante el juicio negativo efectCa tambi)n a su modo una s1ntesis del sujeto y del predicado, que se patentiza al estar ambos unidos por y en el juicio en cuesti;n. Lo que viene as1 a unirlos es como una c;pula negativa de noser. kk(Si el juicio afirmativo une separando, su negaci;n, el juicio negativo, separar uniendo: por ser negaci;n del afirmativo, anula la obra de )ste tanto en el unir como en el separar.) kkAhora bien, queda silenciada en el juicio negativo esa uni;n, patentizada en la mera copresencia de ambos conceptos y su ligaz;n externa por una c;pula negativa que une a la vez que separa. Vemos, pues, c;mo anida en el fondo mismo de la filosof1a de Hegel su tesis de que son verdaderas todas las contradicciones (no s;lo unas cuantas); de que, si tuvo raz;n Kant al se9alar unas pocas contradicciones que surgen en torno a la idea del mundo, fue su doble error el, por un lado, achacar eso a un pensamiento externo a la realidad misma, con una excesiva ternura para con )sta Cltima, como si fuera incapaz de contradicci;n (cuando es, antes bien, la realidad que todav1a no es pensamiento "y que, por consiguiente, aCn no es enyparas1" la que est sujeta a contradicciones no resueltas, no canceladas) y, por otro lado, el incurrir en la ingenuidad de creer que s;lo surgen con (para Kant mera apariencia de) verdad esas poquitas contradicciones, cuando en realidad tal es el sino de todo juicio: todo enunciado verdadero es tal que tambi)n rev)lase como verdadera su negaci;n. kkAhora bien, claro, es asimismo cierto que todo enunciado es falso "como lo acabo de indicar pocas l1neas ms atrs" y por lo tanto habrlo tambi)n de ser la conyunci;n del mismo con su correspondiente negaci;n, o sea la contradicci;n misma que formen ambos juntos. kkEn el plano del juicio la Cnica verdad que as1 alcanzamos es una verdad parcial (parcial en el sentido de que vale como verdad s;lo en una parte del sistema, en un momento transitorio del mismo); una verdad, pues, falsa, no coincidente en la plenitud del paras1, o acto con su concepto. kkNi es siquiera alcanzada "segCn acabamos igualmente de ver" tal verdad de esa plena coincidencia actual con el propio concepto en la conyunci;n de dos o ms juicios pues ella no es sino otro juicio ms. kkLa verdad plena en acto alcnzase s;lo cuando se restablece la unidad en s1 del concepto pero, a la vez, conservando y anulando cancelativamente la diversidad del juicio, tanto la interna diversificaci;n entre conceptos que constituye o subyace a la estructura del juicio como la multiplicidad de juicios resultante de tal escisi;n y de la unilateralidad de la combinaci;n o separaci;n judicativas de los mismos "por aplicaci;n, respectivamente, de c;pula afirmativa o negativa. kkY esa unidad superior es el sistema, del cual el razonamiento o silogismo constituye tan s;lo una forma exterior, a la que gustoso se aficiona el entendimiento, pues ve en ese proceder un mero yuxtaponer dos premisas para obtener una conclusi;n "al quedar unidas ambas premisas por el t)rmino medio que tiene la ventaja o superioridad de que desaparece en la conclusi;n, o sea: con )l se introduce el esfuerzo, la seriedad y el dolor de lo negativo, del sacrificio; ahora bien, el t)rmino medio as1 cancelado queda impl1citamente conservado en la c;pula, como uni;n de los extremos en la conclusi;n, uni;n mediada por el t)rmino+o.,,## medio que subyace como puente o v1nculo; con ello queda la c;pula redimida de su papel de unilateral y externo acoplamiento, siendo ella quien efectCa esa s1ntesis superior. (Vide  X el  171 de la Enciclopedia: Diest ist die Fortbestimmung des Urteils durch die  X inhaltsvolle Kopula zum Schlue; el dies  se refiere a que en el razonamiento tambi)n queda puesto el predicado como sujeto, al verse las premisas en su uni;n, y eso lo hace la propia c;pula al ser ella misma lo Cnico que permanece en los tres juicios y liga, en Cltima instancia, a los tres t)rminos del silogismo). kkAs1, el entendimiento exteriorizante y formalizante no ve en el razonamiento ms que una secuencia de juicios que no logra entender sino como juicios sucesivos yuxtapuestos segCn un cierto patr;n de yuxtaposici;n o sucesi;n. No reconoce en eso, pues, sino los propios juicios y la forma exterior de su ser colocados uno tras otro, fuera el uno del otro aunque sea al lado. kkPero es que ese silogismo mismo encierra en s1 una unidad superior que, sin embargo, no aparece todav1a en )l en su plena actualidad "de ah1 que, pese al inter)s que revisten los silogismos como temas de estudio por su lugar y significaci;n en el despliegue del conjunto de la vida del pensamiento, no valgan gran cosa los silogismos metodol;gicamente. Y no es esa limitaci;n meramente achacable al propio entendimiento dignoscitivo, pues el vicio radica en lo confinadamente estrecho de la s1ntesis silog1stica y en su acatamiento de una regla exterior, formal, de similitud entre los tr1os de juicios que, en cada caso, constituyen un silogismo (del tipo particular de que se trate), en lugar de, emancipndose de todo constre9imiento externo de esa 1ndole, proceder libremente y sin trabas, en una s1ntesis unificante que no reconozca ni acate ninguna norma sino la que brote, caso por caso, de la naturaleza propia del contenido espec1fico de las determinaciones que se trate de aunar. kkEl razonamiento no meramente raciocinativoformal, sino aut)nticamente racional, aquel que transciende de veras, enyparas1, la unilateralidad del juicio, es de buscar, pues, ms lejos que en el mero silogismo: cabe hallarlo en la unidad sistemtica del sistema, en el cual se pasa de premisas a conclusiones en un trnsito en que no quedan ah1 en pie las premisas como algos positivos que se mantengan desde el comienzo hasta el final del trnsito  X y aun ms all de )ste, s;lo que, al final, tambi)n, junto a ellas, quedar1a puesta (yuxtapuesta) la conclusi;n; no as1, pues, en el aut)ntico razonar especulativo, en el cual las premisas se transforman en la conclusi;n, nace )sta de (la muerte de) las premisas, se nutre de ellas y, con su propio surgir, las anula. kk(Es la falta de eso justamente lo que reprocha Hegel a la prueba cosmol;gica en la presentaci;n usual, pues en ella, as1 presentada, psase de unas premisas que quedan ah1 y que afirman la realidad de lo finito a una conclusi;n que afirma la de lo infinito o absoluto. El error estriba en que ms bien habr que concluir la realidad de Dios de la irrealidad de lo finito. O, visto de otro modo, habr1a que presentar la prueba, especulativamente, de suerte que lo finito, afirmado en las premisas, fuera negado en el trnsito de las mismas a la conclusi;n.) kkEn el sistema del saber absoluto el c1rculo se cierra: el fin es el principio y el principio el fin. Con lo cual cada juicio es premisa y conclusi;n. Cada uno de ellos queda negado o anulado en ese transitar hacia otros juicios que de ellos, de su propio anularse, nacen y cobran verdad (momentnea, parcial, y por ende falsa).)o.,,##ԌkkQueda as1 todo anulado? No. Lo que queda exento de anulaci;n es el propio sistema. Este contiene en s1, cancelada (exacerbada, en cierto modo, pero tambi)n apaciguada) la negatividad del mutuo oponerse de los juicios afirmativos y negativos. kkPero, si el sistema contiene negaci;n, esa negaci;n no lo afecta empero, sino que )l sale del proceso "cuyo resultado es, pero de tal modo sin embargo que es a la vez el proceso mismo como un todo" airosamente inc;lume, impolutamente puesto en la plenitud infinita y absoluta de su realidad o verdad. Mas es imprescindible precisar lo siguiente: si el sistema, el resultado, est exento de verse afectado por la negaci;n, es porque )l mismo es id)ntico a sus partes, a esas negaciones que lo constituyen. kkEl resultado no es resultado de un mero otro, sino de s1 mismo "y en eso estriba su infinitud: en reconocerse a s1 en lo otro y en reconocer a lo otro en s1 mismo y como id)ntico a s1 mismo. kkEso sucede con el sistema de la verdad absoluta, que es el saber que se sabe a s1 mismo y que, por ser infinito de manera verdadera, tiene y halla en lo otro a su propia y misma determinaci;n. (En ese reconocer que lo otro es su misma determinaci;n no se limita a constatar algo que ya, de suyo y previamente a tal reconocimiento, estuviera ah1 plenamente existente en acto y esperando tan s;lo a que le extendieran un reconocimiento que lo dejara indiferente e inafectado, pues en tal caso la identidad en cuesti;n ser1a una identidad ya plenamente actualizada antes del (re)conocimiento y, a fuer de tal, excluidora de un algo nuevo que tuviera aCn que surgir y que s;lo tras su surgimiento o nacimiento viniera a ser uno de los polos de la identidad en cuesti;n; no: es el reconocimiento lo que transforma en identidad enyparas1 una identidad que, antes de )l, hallbase s;lo en agraz,  Xh en el mero ens1.) kkCada parte del sistema viene, en el trnsito a la parte siguiente, anulada y  X conservada: cons)rvala la parte siguiente en s1 mas no en ella, o sea no segCn su propia determinidad; o bien cons)rvala en y para s1, segCn su propia determinidad, a la vez que la anula en y para s1: el tercer momento de un proceso es el de conservaci;n anulativa sin disociaci;n de ambos aspectos (el de conservaci;n y el de anulaci;n), de suerte que en )l vienen los dos anteriores a la vez reinstaurados y suprimidos segCn sus propias determinidades.  X kkLa cancelaci;n (Aufhebung) opera, pues, de manera diferente en el paso del primer momento al segundo y en el del segundo al tercero: en el primero de esos dos pasos, la determinidad propia de lo cancelado se conserva en s1 mas no la conserva el segundo  Xl momento como en )l (an ihm), o sea: no se conserva como el serpuesto de este segundo momento, como determinidad del mismo. kk(As1, y volviendo al caso del juicio afirmativo, )ste conserva en s1 la diferencia entre los dos conceptos; pero no la tiene puesta en )l mismo, no la hace valer en )l como verdadera, sino que la silencia y s;lo la reflexi;n externa logra extraerla y hacerla valer, hasta que se llega al trnsito de un juicio a otro por el razonamiento.)  X& kkEn el segundo de tales pasos, en cambio, se cancela tal escisi;n de aspectos (en s1  X' frente a en )l) y ambos aparecen ahora (llegan, pues, a ser) a la vez identificados y diversos. La cancelaci;n que constituye el segundo paso es cancelaci;n de la cancelaci;n a la vez que cancelaci;n a secas, y todo ello en una unidad indisociable que contiene la diversificaci;n y escisi;n y tambi)n la unificaci;n, mas ya no como dos aspectos yuxtapuestos o combinados sino en una identidad que es a la vez diferencia.p+o.,,##ԌkkLa principal dificultad con esa concepci;n hegeliana es que resulta imposible entenderla segCn los patrones de inteligibilidad no ya de la l;gica clsica sino hasta de cualquier l;gica no clsica pero que sea formal  "en un sentido que precisar) ms abajo. kkEl sistema hegeliano es dinmico: lo que vale como verdad en una fase del sistema deja de valer como verdad en otra y se restablece a la vez que se anula definitivamente como verdad en la fase final, fase que a su vez recapitula o, mejor dicho, reproduce todas las fases inferiores y de tal modo que las verdades parciales o momentneas quedan as1 "en la fase final como un todo que es tambi)n id)ntica (en ella) al sistema global" juntamente, y en unidad indisociable, abolidas y mantenidas en un definitivo valer como verdad. kkEl sistema de Hegel es dinmico porque no se conserva en )l, de un cabo al otro, ningCn patr;n externo o formal de validez argumentativa o de correcci;n y aceptabilidad (ninguna regla, pues, ni de prueba ni de refutaci;n). Cada fase del sistema contiene su propia l;gica, sus propias reglas de inferencia y de refutaci;n. kkClaro est que tambi)n esas reglas habrn de sufrir la correspondiente cancelaci;n y por lo tanto el resultado final no podr meramente prescindir de ellas. Pero tampoco quedarn lisa y llanamente mantenidas: en el resultado final ellas mismas habrn de actuar s;lo como subordinadas a unas reglas nuevas, que incorporen toda la riqueza de lo ganado en esa fase final y total del sistema. En ella la l;gica anterior queda rebajada a momento de una nueva l;gica. kkBien, pero qu) sentido cabe dar desde una ;ptica diferente de la de Hegel a esa cancelaci;n, mxime cuando lo as1 cancelado es la propia l;gica o normativa inferencial, que est uno acostumbrado a considerar como una Cltima instancia inapelable, un marco que debe permanecer fijo y r1gido para que por su cauce fluya la corriente de lo variable? Lo que es menester es precisamente desasirse de tales modos de ver las cosas, si quiere uno entender a Hegel. kkNo: no cabe dar sentido ninguno a la filosof1a de Hegel desde patrones diferentes de esa misma filosof1a. El esfuerzo que requiere entender la filosof1a hegeliana es totalmente peculiar: trtase de entender, no una respuesta articulada a problemas previamente dados y que se ajuste a ciertos patrones que asuma y ante los que se incline, sino de captar una construcci;n conceptual que s;lo cobra sentido desde s1 misma, desde y en el movimiento de su construcci;n. kkHasta las exposiciones o representaciones de tal filosof1a "como la presente", al aislar ciertos momentos y erigirlos en representativos, al acentuarlos ms de lo que vienen acentuados en el propio sistema global y al preterir otros momentos, falsean el sistema, lo desfiguran (la filosof1a no soporta el resumen, nos dice Hegel). kkSi cada regla de inferencia vale como correcta en una fase del sistema y puede no valer despu)s "salvo como cancelada", ello se debe a que lo que hace correcto un razonamiento no es el que en el mismo se respeten ciertas formas, sino todo el contenido de las premisas aducidas y el momento en que se halle el sistema en su evoluci;n total. kkLa validez inferencial es, pues, relativa: pero relativa no a tales o cuales circunstancias determinables de modo general sino relativa a la determinidad o precisi;n entera de lo involucrado en la inferencia y a la fase o parte del sistema en que est). Pu)dese, s1, aislar ciertos rasgos de un conjunto de determinaciones y tomarlos para con ellos formular un patr;n de correcci;n.*o.,,##ԌkkEntonces esos rasgos son forma, frente a la cual se yergue un contenido. La forma, de suyo, carecer de contenido y ser, pues, de suyo vac1a, siendo forma s;lo de otro y no de s1. El contenido, sin esos rasgos o como prescindiendo de ellos, ser informe. kkDejando de lado mayores detalles acerca de los avatares ulteriores de la forma y el contenido y su mutua transmutaci;n, lo que aqu1 interesa recalcar es que ese aislamiento de rasgos erigidos as1 en lo formal acaba "segCn Hegel" anulndose, pues es insostenible: si el razonamiento vale no es meramente por someterse a una forma externa al contenido informe de suyo y que como tal permanezca ajeno a la misma, indiferente frente a ella, sino por ser ese mismo contenido el que es, con su determinidad propia, ajustndose s;lo por ella a una forma, la cual, si por algo vale, es precisamente por ser la forma de tales contenidos con esa determinidad, con lo cual rev)lase la forma misma a la postre como id)ntica a aquello de lo que es forma, pues el propio contenido no puede ajustarse a una forma que le resulte ajena o externa. kkCabe de todo ello extraer esta importante conclusi;n: el sistema hegeliano es informalizable porque de ningCn modo puede someterse su despliegue a una norma r1gida que valga inalterada desde el comienzo hasta el final y porque, adems, no puede el devenir del concepto someterse a un patr;n formal externo, sino que, siendo )l su propia forma, es forma de la forma, forma sin ningCn contenido ajeno, no forma cargada con contenidos materiales que no se identificaran con ella. L   [ !      ك  S4   2. LA L:GICA ESPECULATIVA EN SU RECHAZO DE UNA DIAL(CTICA  S ` GRADUALISTA COMO LA PLAT:NICA (% kkLa l;gica especulativa de Hegel se caracteriza, sin duda, por entronizar la contradictorialidad de lo real. Pero no es eso un rasgo que posea con exclusividad: comprtelo, p. ej., con la filosof1a de Plat;n, con la tradici;n plat;nica y neoplat;nica y con la filosof1a renacentista del Cusano. kkPero vale aqu1 la pena insistir en las divergencias entre el platonismo y el hegelismo: la dial)ctica plat;nica es una dial)ctica gradualista "la contradicci;n es en ella fruto o plasmaci;n de la gradualidad del ser o de la verdad" y, adems, constituye un inmediatismo ontol;gico, en el sentido de que no reconoce ms esfera que la del ser. kkNo es que en la dial)ctica plat;nica no haya dinamismo: lo que sucede es que el dinamismo se produce en el seno de una totalidad que no es su resultado, sino que lo engloba. Es una dial)ctica sin movimiento de retorno. Lo mximamente existente es tal de modo inmediato, y no por referencia a s1 que tenga que ganar al cabo de un proceso kkNo quiere ello forzosamente decir que le sean indiferentes sus relaciones con otros entes; pero lo que no se da en tal dial)ctica es que lo mximamente real llegue a s1 tan s;lo al cabo de un proceso de referencia a otro, un proceso de sumergimiento en lo otro, de negatividad, del cual tenga que acabar liberndose. kkLa contradictorialidad o dialecticidad viene entonces reconocida en el platonismo tan  X' s;lo por el reconocimiento de lo % ): (metaxC) de lo intermedio entre el ser y el noser,  X( lo cual es y a la vez no es. (En el Parm)nides y el Sofista aparecen tambi)n las propias  X) Formas como inmersas en esa zona de lo % ):, lo cual en cambio, en la RepCblica y otros dilogos, parec1a englobar Cnicamente entes corp;reos y sensibles).*o.,,##Ԍ X kkPodr el ser, la forma de existencia o %7 (ous1a), estar necesariamente inserta en relaciones contradictorias con otras formas y otros entes: si ello condiciona su propia entidad, tal condicionamiento es inmediato, sin movimiento de ida y vuelta. kkEs todo eso lo que suscita para Hegel dificultades y lo que lo lleva a descartar las  X! consideraciones plat;nicas en el Parm)nides como meramente cr1ticas y negativas en lugar de aceptarlas y apropirselas como propias del punto de vista especulativo. La contradicci;n no puede para Hegel ser aceptada en su inmediatez como una mera consecuencia de la gradualidad. kkUna dial)ctica gradualista es para Hegel una dial)ctica que entroniza como lo Cltimo esa determinaci;n puramente cuantitativa del grado; aunque se trate, cierto es, de una cantidad intensiva, no por ello deja de ser algo cuantitativo. kk(T)ngase p. ej. presente lo que dice Hegel en el penCltimo prrafo de la Introducci;n  X\ de la tercera Secci;n del Libro I de WL: la intensidad del peso es una determinaci;n externa, por ser cuantitativa su determinidad propia; t)ngase asimismo presente lo dicho en el punto B.b del cap. 1 de dicho libro: es meramente relativa la diferencia entre una  X cantidad extensiva y una intensiva: en una variaci;n transf;rmase un quantum dado como exterior y extensivo en otro interior, intensivo: la variaci;n independiente es lo extensivo.)  Xm kkAhora bien, todo lo cuantitativo pertenece al fuerades1, y eso en el plano "a su  X] vez meramente en s1" del mero ser, que es la ms pobre determinaci;n (por mucho que tal determinaci;n "al volver a s1 mediatizada por obra de la reflexi;n absoluta de la esencia y de la negaci;n de la negaci;n que es el concepto" llegue a ser m)todo que s;lo se estudia libremente a s1 mismo y, de ese modo, contenido absolutamente formal de la Idea absoluta que encierra, suprimidas, todas las determinaciones esenciales y conceptuales y tal, por ende, que es capaz ya de emanciparse plenamente en lo real: la naturaleza y el esp1ritu.) kkAdems, el acogerse a la gradualidad como el fondo y el contenido de la contradicci;n lleva, segCn Hegel, a no ver la obra negadora de la contradicci;n, obra que consiste en la producci;n de lo nuevo a partir de lo viejo. kkUn enfoque gradualista se atiene a una concepci;n en el fondo meramente intelectual de que lo nuevo ya preexiste en lo viejo, s;lo que se trata simplemente de que incrementa su grado y nada ms. kkAs1 el salto, el paso de determinaciones cuantitativas a determinaciones cualitativas no es, segCn Hegel, como se lo representa un pensar gradualista, un proceso en el que poco a poco se vaya incrementando el grado de presencia de la nueva determinaci;n: no va poni)ndose viscosa el agua con el enfriamiento sino que de golpe pasa de estar totalmente l1quida a estar totalmente s;lida, adquiriendo as1, por completo de nuevas, una determinaci;n enteramente nueva. kkEs de suma importancia meditar a este respecto sobre las significativas declaraciones  X% de Hegel en la 3 secci;n del Libro I de WL, especialmente la Nota que sigue al punto b. del cap. 20. Es para Hegel el salto cualitativo una ruptura de la progresividad o paulatinidad  X`' (Allmhlichkeit), un surgimiento brusco, de golpe, de algo enteramente nuevo, no precedido por ningCn previo estarah1 en menor grado.  X) kkReprocha en efecto el autor de WL al entendimiento (luego volver) sobre esto) que, incapaz de entender la contradictorialidad de lo real que se patentiza en la transformaci;n de una cosa en otra distinta y aun opuesta ella, o sea en una dinmica identidad de opuestos+o.,,## (y que no s;lo se patentiza sino que estriba en tal identidad), quiere imponer a toda costa a lo real su propio esquema, insistiendo en que lo nuevo que surge de golpe al producirse un cambio cuantitativo de otra especificidad debe, aunque as1 no se vea a sobre haz, haber estado presente ya ah1 con anterioridad a dicho salto, s;lo que en medida inapreciable. kkHegel encuentra en ese enfoque los siguientes defectos. kkEn primer lugar, trtase de una presunta explicaci;n y justo eso es lo que impulsa a sus adeptos a semejante postulaci;n de algo que no tiene apoyo en la captaci;n sensorial; pero, como explicaci;n, no vale nada, pues ser1a una explicaci;n meramente tautol;gica,  Q4 mortalmente aburrida como todas las de esa laya: expl1case el estado gaseoso de H2O al alcanzar una temperatura de ebullici;n porque ese estado estaba ya ah1 en alguna medida, imperceptible en verdad, coexistiendo con el estado l1quido "o bien son s;lo un mismo estado, con grados diferentes, siendo as1, p. ej., lo l1quido menos gaseoso que lo que se denomina gaseoso"; pero, explicar, nada se ha explicado as1. kkEl segundo defecto de tal enfoque es que se representa as1 lo real en una inmutable permanencia interna, pues las diferencias cuantitativas s;lo pueden ser diferencias extr1nsecas frente a las cuales aquello que las experimenta permanecer1a indiferente de suyo. kkEn tercer lugar, es lisa y llanamente falso "afirma Hegel" que se den (siempre o por lo comCn) estados intermedios en la determinaci;n cualitativa cuya irrupci;n viene provocada por cambios cuantitativos de otra especie: ya lo hemos visto con el caso del agua, pero los ejemplos abundan, estribando precisamente el trnsito de cantidad a cualidad en esa ausencia de estados intermedios en la cualidad en cuesti;n (entendamos, por supuesto, que se trata de ausencia de estadios intermedios del darse dicha cualidad a lo largo del proceso de incremento cuantitativo y del brusco salto del mismo al cambio cualitativo).  X& kkY, en cuarto y Cltimo lugar (este reproche aparece antes, en el cap. 1 Die  X spezifische Quantitt , A. Das spezifische Quantum ) viene as1 escamoteado el paso de una existencia a una inexistencia y viceversa. kkPor la medida lo cualitativo se hace cuantitativo, pues consiste la medida en que una determinaci;n cualitativa se da en un ente con indiferencia respecto a la cantidad pero "justamente en eso es medida" s;lo dentro de ciertos l1mites, en los que se aplica precisamente la medida. kkAs1 supone la medida una esencia, una identidad determinada consigo mismo, y no es de extra9ar que "como es bien conocido y lo recordar) en seguida" la medida, por su trnsito a lo desmesurado, llegue a ser ella misma esencia. kkAborda Hegel, en este punto, el interesante problema de los sorites, hoy en el centro de la moderna concepci;n dial)ctica. kkPodr1a esperarse que el tratamiento de esas paradojas lo pusiera ms en consonancia con la dial)ctica antigua y frente al enfoque aristot)lico, pues justamente la dial)ctica  X& megrica no hace sino desarrollar un motivo que est ya contenido en el Fed;n (recu)rdese el problema de la existencia de determinaciones contradictorias en Simias, ms alto que S;crates y por lo tanto alto, al par que ms bajo que Fed;n y, por consiguiente, bajo). kkPero, en esto como en otros asuntos igualmente cruciales, vemos a Hegel, parad;jicamente, abroquelarse en un enfoque aristot)lico: no se ha tenido en cuenta, nos* o.,,## dice, la sumaci;n de las cantidades, cada una de ellas insuficiente, al igual que el pr;digo no tiene en cuenta que no es insignificante la suma de gastos insignificantes. kkPero quiere eso decir que Hegel da as1 por resuelto el presunto sofisma y puesta a  X1 raya la amenaza de contradicci;n? No. A rengl;n seguido dice: Die Verlegenheit, der Widerspruch, welcher als Resultat herauskommt, ist nicht etwas Sophistisches im gebruchlichen Sinne des Worts, als ob solcher Widerspruch eine falsche Vorspielung  X wre . kkY a9ade que la falsedad estriba en nuestra conciencia que toma a una cantidad s;lo como l1mite indiferente, no viendo en ella un momento de la medida que vuelve o retorna a la cualidad. kkDe suerte que "concluye" los sorites, lejos de ser bromas vac1as o pedantes, son justos y son producidos por una conciencia que se interesa por los fen;menos que se desenvuelven en el pensamiento. kkParece como que quisiera Hegel hacer suyas demasiadas cosas, lo cual resulta problemtico por dems cuando toda la motivaci;n de ciertas presuntas soluciones es la de bloquear la contradicci;n que, de no, surgir1a irremediablemente. kkMas hay que ver el transfondo de todo eso. Al fil;sofo de la contradictorialidad de lo real como verdad y momento absolutos no pod1a escaprsele la verdad encerrada en esas viejas paradojas. kkMas, por otro lado, es un hecho que tal contradictorialidad emerge y resulta de determinaciones puramente cuantitativas no suprimidas como tales. kkEs precisamente en la medida en que no se presupone ninguna alteraci;n cualitativa arbitrariamente aneja a un cierto umbral cuando el sorites, en una consideraci;n de puras variaciones cuantitativas, engendra la soluci;n contradictoria: si es verdad que es calvo un hombre con menos de cien pelos en la cabeza, y es tambi)n cierto que, si a un no calvo se le quita un pelo, sigue siendo no calvo, entonces hay hombres calvos y no calvos (en la filosof1a contempornea ha mostrado Peter Unger el enorme mbito de aplicabilidad de los sorites y sus consecuencias centrales para toda nuestra concepci;n del mundo, incluso en lo tocante a predicados que, a primera vista, hubieran parecido poder escapar a l1neas de argumentaci;n semejantes). kkMas, claro est, es en ese caso la contradicci;n algo puramente gradual1stico y cuantitativo: pu)dese concluir que el hombre en cuesti;n ya era calvo en alguna medida, imperceptible eso s1, con anterioridad a ese arrancarle pelos, de suerte que coexist1an en )l determinaciones contradictorias debido a que se daba cada una en una medida limitada. kkHegel no quiere ver as1 las cosas. Ese anclar la contradicci;n en el grado es algo que le parece una trivializaci;n, un rebajar la contradicci;n, lo ms excelso y viviente, a un mero corolario de determinaciones cuantitativas exteriores sin estar siquiera mediado por el retorno o la reflexi;n hacia s1, que es el trnsito a lo cualitativo, mas a un cualitativo que lleva en )l la cantidad (medida). kkHegel no abandona "ni esquiva, ni omite" en esos sorites el descubrimiento de la contradicci;n. Pero, como lo ponen de relieve sus palabras literalmente tomadas, la  X) contradicci;n es ah1 la del pensamiento, no la de la realidad.) o.,,##ԌkkEl pensamiento se contradice al razonar as1 porque no aplica la sumaci;n de las adiciones o sustracciones. kkY qu) pasa si s1 se aplica? Entonces se descubre el salto cualitativo y, de ese modo, el)vase el pensamiento a la admisi;n y comprensi;n de una contradicci;n real, pero dinmica: la conversi;n de la cantidad en cualidad, conversi;n durante la cual la cantidad es (id)ntica a) su opuesto: cualidad. kkS1rvenos as1 la dial)ctica gradualista y cuantitativista para elevarnos al pensamiento especulativo cualitativ1stico. kkEl cambio, en lo que tiene de cuantitativo, es exterior, indiferente. No hay ninguna medida comCn entre lo que perece y lo que nace en el salto cualitativo. Por eso es algo ininteligible en el sentido preciso de refractario a las modestas luces del entendimiento. S;lo la raz;n puede reflejarlo o, mejor, apropirselo, pues ella ve la identidad dinmica entre todas las cosas. kkSegCn Hegel, lo que preexiste preexiste de otro modo. Usa as1 tambi)n Hegel los c)lebres en cuantos  aristot)licoescolsticos. kkS;lo que los reparos ms evidentes contra ese procedimiento en la obra de los aristot)licoescolsticos pierden su fuerza en contra de su uso en Hegel. Sirven los en cuantos  para embotar el filo de ciertas afirmaciones y bloquear inferencias que, de otro modo, ser1an l1citas a partir de ellas. kkEn Hegel no hay cosa tal, puesto que su proceder no es nunca inferencial, raciocinativoformal, ya que tal proceder argumentativo es, segCn )l, cosa del entendimiento que se aferra a la identidad y desconoce la verdad de la contradicci;n. En Hegel "segCn lo vimos en la secci;n anterior" no hay ni puede haber reutilizaci;n indiferentemente libre como premisa de una tesis conquistada en un lugar o estadio del sistema en otro lugar posterior del mismo sistema; )ste es circular y cada tesis que de )l forma parte tiene su(s) lugar(es) propio(s), pero no puede ser reafirmada cuandoquiera que le venga en gana a uno. El encuanto  sirve as1 para realzar o expresar formal y exteriormente el lugar de cierta afirmaci;n dentro del sistema. kkAs1 pues, si lo nuevo ya preexiste en lo viejo, todo lo que hay que preguntarse es c;mo preexiste. En Hegel lo variable es Cnicamente el modo. kkAntes de la transformaci;n, el ente contiene ya la nueva determinaci;n, pero s;lo en s1 o segCn el concepto, no para s1. En el trnsito de lo uno a lo otro se identifican ambos, pero esa identidad es verdadera s;lo en ese momento, es una identidad transitoria del en s1 y el para s1, que luego queda, al par que conservada, suprimida. L   [# !      ك  S$  3. EL RECHAZO HEGELIANO DEL INMEDIATISMO ONTOL:GICO: EL  S% t LUGAR Y EL PAPEL DE LA REFLEXI:N (% kkCabr1a preguntarse si tan importante es que la diferencia entre el antes y el despu)s de la transformaci;n sea de grado "como el gradualismo contradictorial" o de modo "como en el sistema de la verdad absoluta. kkS1, es sumamente importante. Y eso est estrechamente relacionado con el tenor del sistema hegeliano del idealismo absoluto. La filosof1a de Hegel es una filosof1a de la reflexi;n absoluta.+ o.,,##Ԍkk(chase de ver esto mejor que con ninguna otra cosa con una atenta lectura del final  X del Libro 1 de WL y del comienzo del Libro II. Y est ligado a la famosa proclamaci;n  X programtica de la Fenomenolog1a de ver a lo Absoluto no s;lo como sustancia sino como sujeto. kkEl sentido y la direcci;n de la marcha evolutiva del ser son los de tender a la  X subjetividad, al cabe s1 sin trabas ni freno, s;lo que justamente por ser un cabe s1 y consigo mismo ilimitado debe ser tal que en ese s1 mismo se incluya ya lo otro y de ese modo el s1 mismo se reconozca a s1 en lo otro. kkSpinoza no lleg; a elevarse a ese punto de vista y, de ese modo "segCn Hegel", puso lo absoluto como indiferencia total y vio las diferencias en algo exterior y meramente cuantitativo. kk(Que ese reproche ser1a de dif1cil justificaci;n en lo tocante a Spinoza es naturalmen Xc te harina de otro costal. Podr1a Hegel argGir que la natura naturata est constituida por  XS modos que son, cada uno de ellos, un mero quantum finito o infinito; as1 y todo la argumentaci;n estar1a sujeta a serias dificultades.) kkEse lado de la subjetividad viene dado, no por qu) sea lo que se tome como real, sino por su reflexi;n absoluta sobre s1: absoluta para que sea una subjetividad cabal propiamente subjetiva, libre, due9a de s1 sin cortapisas y, por ende, no circundada por nada, que no halle nada frente a ella como su otro. Lo esencial es, pues, en tal concepci;n el c;mo, el modo de darse las determinaciones. kkJustamente es eso lo que hace pasar del ser a la esencia. El ser es indiferencia pura y total: por eso viene a identificarse a la nada, resulta el devenir y, en la serie de sus avatares, desemboca a la postre en medida. En la medida la cualidad se da con una cantidad dentro de determinada medida y se produce transformaci;n mutua de cantidad y cualidad. kkMantenida as1 a raya la cantidad de una cualidad por la medida, tiende naturalmente a conquistar su libertad, a desmedirse, y en esa tendencia la propia cualidad aspira a rebasar sus propios l1mites y a ser ilimitadamente (ms all del impuesto l1mite) indiferente a la magnitud o cantidad. kkSurge as1 lo desmesurado y, en ese trnsito de la medida a lo desmesurado, el ser cae en indiferencia absoluta. Lo desmesurado resulta infinito y ese infinito es el sustrato indiferente de las variaciones cualitativas. kkPorque, al caer en desmesura, la cualidad desaparece y, en su desaparici;n, remite a lo Cnico que queda y permanece, ese sustrato infinitamente indiferente en el cual ella misma se ha transformado por su propio desmesuramiento. A la vez ese sustrato infinitamente indiferente contiene, pero suprimidas, todas las determinaciones cuantitativas y cualitativas, a las cuales es empero indiferente. kkLa indiferencia, por ser indiferencia absoluta, es indiferente frente a s1 misma y, por ende, noindiferente frente a esas mismas determinaciones que, sin embargo, ha sumido en lo accesorio. kkRetorna as1 el ser a su total indiferencia inicial; pero no del mismo modo: ahora la indiferencia se da cargada de todas las determinaciones a la vez mantenidas y abolidas. kkImpl1citamente ya est con ello en esa indiferencia total del sustrato ese lado de la  Xo+ vuelta a s1 y del haberse ganado el estar cabe s1: pues la indiferencia del sustrato eso+ o.,,## indiferencia de un estar consigo en el cual las diferencias, lo otro del s1 mismo, estn ah1 ya, actualizadas de algCn modo al par que no obstante tambi)n anuladas, mediando al sustrato respecto de s1 mismo y as1 permiti)ndole ese autodesdoblamiento requerido para la aplicaci;n (reflexiva) de una relaci;n como la de estarcabe. kkAs1 que ya no tiene el ser, alcanzado ese estadio del mero sustrato o la indiferencia absoluta, ms que interiorizarse para transformarse en esencia, algo que tiene una determinaci;n propia y es indiferente a todo lo dems, al ser y al noser, a lo inesencial y a lo aparente, y que carece por ello de suyo de relaci;n con cualquier otra cosa, aunque a la postre se trueque en relaci;n absoluta que ser el Cltimo avatar de la esencia. kkLa esencia es referencia puramente negativa a s1 misma: es la referencia a s1 (inmediatez, pues) que es tal s;lo por la negaci;n de referencia a otro "o sea la indiferencia que ha llegado a ser indiferente a s1 misma, autorreferencia, s;lo por su rechazo de toda referencia hacia las otras determinaciones. kkEs, pues, una inmediatez s;lo negativamente; pues la referencia a lo otro est ah1 s;lo negada, cancelada en la forma inferior de una cancelaci;n que no hace todav1a valer como  X  puesto o en ella el lado de la conservaci;n. Esa puramente negativa autorreferencia de la esencia va a estallar, por ser una determinaci;n de la reflexi;n o vuelta a s1 que, exigi)ndose, habr de salir de s1, a la existencia, s;lo desde la cual podr alcanzar ese  X autorretorno que ya era en s1 desde el comienzo. kkLa esencia misma es vista como reflexi;n en una triple dimensi;n:  X Xkk (1) Como dimensi;n ponente (setzende) que es un (presu)poner puramente negativo, a saber el de que nada se (presu)pone y, as1, es una presuposici;n que se anula y va de la nada a la nada, a la vez que con ello anula su propia igualdad consigo misma. (Seguramente quepa aclarar todo eso con varios asertos de Hegel en el lugar  X; correspondiente de WL: la reflexi;n es un suprimir cualquier dato volviendo, en lugar de considerarlo, sobre s1; mas ese dato es lo otro de la propia reflexi;n y, volviendo sobre s1, la reflexi;n anula de ese modo lo negativo, la alteridad, retornando a s1 misma como si con ello nada se presupusiera o fuera dado, e.d. como si ella misma no fuera con ello presupuesta: y as1 anClase a s1 misma incluso; tal es la reflexi;n ponente que, por ello, es inmediatamente reflexi;n negante o anulante.)#k Xkk (2) Como reflexi;n externa; )sta parte de un inmediato que encuentra y toma como dado, retornando sobre s1, con lo cual presupone un ser que es una noreflexi;n (por ser algo dado, inmediato, presupuesto), pero que en la reflexi;n viene anulado en su inmediatez.#k Xkk (3) Como reflexi;n determinante. En )sta lo encontrado es tomado como puesto y ese serpuesto de lo as1 puesto es puramente negativo, ya que es puesto como un otro por una reflexi;n que, siendo de suyo vuelta hacia s1, no puede ver a lo puesto sino justamente como otro, como negativo (de s1); sin embargo, esa misma reflexi;n "que es, pues, el fondo sobre el cual y por el cual eso puesto es puesto" es a su vez negativa, pues es caracter1stico de la reflexi;n justamente el excluir cualquier otro, de suerte que s;lo pone algo otro la reflexi;n en cuanto se rechaza a s1 misma y se hace negativa incluso para consigo misma; siendo, por lo tanto, la determinaci;n as1 puesta por la reflexi;n una determinaci;n cuyo fondo es igual a ella (igual de negativo que ella), resulta tal determinaci;n algo igual a s1 mismo "justamente porb+ o.,,## eso: porque es igual a su fundamento" y, por consiguiente, una determinaci;n esencial y no meramente transitoria, como la cualidad (que era desigual de su fondo propio, el ser, pues )ste es positivo mientras que la cualidad era ya una negatividad, un referirse a otro); con lo cual resulta que las determinaciones de la reflexi;n determinante tienen en s1 mismas su conexi;n con el ser otro, y hasta contienen en s1 mismas el propio serotro, siendo unidad de ellas mismas y de su respectivo otro, toda vez que vi)neles su esencialidad, su autoigualdad, Cnicamente de su propia negatividad y de su igualdad a su fundamento, tambi)n negativo, y por consiguiente referido a un otro, a algo negado.#k kkPuede resultar empresa casi heroica a primera vista la de captar tales transiciones un tanto escabrosas; pero es imprescindible si se quiere entender a Hegel. Es el meollo de toda  Xy la WL. kkCon esas determinaciones de la reflexi;n (de la reflexi;n determinante), que son  S identidad, diferencia y contradicci;n, hemos alcanzado el primer genuino en y para s1 (por eso la contradicci;n es el alma, el motor, la enjundia de todo el sistema de Hegel, ya que es el genuino enypara s1 en la forma del en y para s1: el que, tal como aparece en el tratado sobre la esencia, sea una mera determinaci;n pasajera de )sta y tenga esa determinaci;n, tras haber alcanzado su propio paras1, el fundamento, que alienarse en el  XW fen;meno como Existenz, o existencia externa, y retornar cabe s1 como realidad o uni;n de esencia y existencia, todo eso no debe de ningCn modo hacer desconocer que ya est ah1, en agraz todav1a pero as1 y todo presente, el nCcleo y el fin de todo el sistema de un modo que por primera vez ha alcanzado una explicitud correspondiente "aunque todav1a de modo inadecuado en ese estadio" a su naturaleza, tendencia y sentido finales). kkRev)lanos el movimiento que a tales determinaciones conduce el meollo, el vivo empuje y la orientaci;n del sistema del saber absoluto: es ese recuperar lo anulado, abandonado, provisionalmente sacrificado, en un retorno a s1 cargado, no obstante, con ese trofeo ganado gracias a una previa auto(de)negaci;n. kkLa reflexi;n determinante se pone a s1 misma; y se pone poniendo otro que s1, siendo lo as1 puesto, a la vez y no obstante, puesto por s1 mismo en esa reflexi;n "pues la reflexi;n, en cuanto tal, s;lo puede ponerse a s1 misma". Tal reflexi;n determinante es lo  X6 engendrador del primer genuino en y para s1 y, con ello, el impl1cito motor de toda la marcha ulterior de lo real no s;lo hasta el concepto, sino hasta el esp1ritu absoluto, que es  X reflexi;n absoluta (y, por ello, determinante) en y para s1. kkNo pueden ya estar ms claras las ra1ces del desacuerdo profundo entre una dial)ctica como la de Plat;n y un pensamiento como el de Hegel. Es la plat;nica una filosof1a del ser que lo toma como se da y que no necesita por ello retrotraer ese ser a un  X0# cabe s1 subjetivo mediante una labor de reflexi;n que requiera un transitorio dejar enajenarse al ser as1 dado o encontrado. kkMs bien est ese esp1ritu plat;nico en consonancia con los ontologismos que se atienen al don inmediato del ser y en )l se gozan; lo cual desde luego no entra9a que haya de considerarse superflua una prueba de la realidad de ese mismo Ser, como por lo dems no la han considerado superflua otros ontologismos: lo (mediatamente) inmediato el)vase a una condici;n de mediado ulteriormente y as1 mejor pose1do; mas esa ulterior mediaci;n es meramente gnoseol;gica; no necesita pasar por la negaci;n del Ser "que justamente es lo Cnico que en una filosof1a as1 no puede ser negado en absoluto y bajo ningCn aspecto.*o.,,##ԌkkLa dialectica plat;nica, con su descubrimiento de las contradicciones verdaderas, opera en ese plano y con respecto a ese ser dado; descubre tales contradicciones, tal imbricaci;n y contenencia mutua de ser y noser, en la gradualidad misma de lo real; en un  X plano, pues, que para Hegel es un mero fuerades1 en la esfera del mero ens1, algo sumamente rudimentario. kkEs una dial)ctica del ser, frente a la cual Hegel, como buen fil;sofo teut;nico (de lo cual tiene clara conciencia, sinti)ndose heredero y orgulloso de Jakob Boehme), debe hacer prevalecer lo que )l mismo llamara en su )poca de Iena el principio del Norte , un principio de subjetividad, de reflexi;n, que s;lo ve la contradicci;n en su verdad cuando  X )sta se da mediante la cancelaci;n o Aufhebung, en el retorno a s1 especulativo. L   [ !      ك  S   4. EL SURGIMIENTO DE CONCEPCIONES DIAL(CTICAS EN LA FILOSOF1A  S &ANAL1TICA (% kkVoy ahora a brindar una somera presentaci;n de una filosof1a que, si debe en su g)nesis mucho a Hegel, sitCase no obstante en un terreno filos;fico sumamente distanciado del idealismo alemn y, por otro lado, ha reasumido cada vez ms acentuadamente los enfoques de la dial)ctica plat;nica como suyos propios. kkEl terreno filos;fico en que ha nacido y crecido esta filosof1a es el del filosofar anal1tico contemporneo, O sea: el g)nero de planteamiento filos;fico inaugurado por Gottlob Frege a finales del pasado siglo, continuado en parte por Russell y Wittgenstein y cuyas floraciones ms frondosas aparecen en los trabajos recientes sobre semntica de expresiones intensionales y en ontolog1as como las de Bergmann, Casta9eda, Plantinga o David Lewis. kkEs caracter1stico de ese filosofar anal1tico el tratar de ajustarse a un ideal metodol;gico de analiticidad y demostrabilidad entendido como sigue:  X1 Xkk 1) analiticidad: cuando aparece en un discurso una expresi;n de significado problemtico, d)bese hasta donde resulte posible articular un modo de reducir definicional y sistemticamente los enunciados que la contengan a enunciados que no la contengan;#k  Xi Xkk 2) demostrabilidad: cuando una tesis que desee uno sostener resulte dudosa, d)bese hasta donde sea posible demostrarse que se deduce de otras tesis cuya evidencia resulte menos cuestionable "o, por lo menos, d)bese probar que, con la postulaci;n de la tesis en litigio, junto con la de otras tesis igualmente postuladas como axiomas o principios, se resuelven satisfactoriamente dificultades a las que no parece poder hallarse salida igualmente satisfactoria con teor1as alternativas.#k kkNaturalmente aqu1 la noci;n de demostraci;n es concebida en el sentido fuertemente no hegeliano de demostraci;n formal , o sea: tal que hay algunos rasgos compartidos por todas las demostraciones y que pueden determinarse sin tener en cuenta el contenido  de cada una de tales demostraciones, es decir: las restantes determinaciones de la misma. kkEn principio esa noci;n anal1tica de demostraci;n exige finitud y recursividad: una prueba o demostraci;n es una secuencia finita de enunciados tales que un subconjunto de ellos es la clase de premisas y cada uno de los dems se prueba elementalmente a partir de enunciados previos de la secuencia; cada prueba elemental es decidible, en el sentido de que existe un procedimiento finito de decisi;n para determinar sin titubeos ni ambigGedad que cierta secuencia de enunciados es una prueba elemental.,o.,,##ԌkkTales exigencias son probablemente excesivas, como tambi)n es probablemente desmesurada la pretensi;n de que sea finito el anlisis de una expresi;n problemtica o litigiosa. kkEn desarrollos ms recientes empiezan a tomarse en consideraci;n enfoques como el de Leibniz que reconoce anlisis y pruebas infinitarios, s;lo que efectuables exhaustivamente tan s;lo por Dios. kkPor otro lado "ni que decir tiene" dase una relatividad, normalmente confesada y asumida, en esas nociones de evidencia y de dudosidad: el fil;sofo anal1tico suele tener clara conciencia de tal relatividad y suele adoptar una criteriolog1a coherencialista que acepte el carcter bsico de ciertas opciones de principio, como unidades Cltimas de postulaci;n, si bien abriga la esperanza de que tales opciones vengan dadas desde una perspectiva prefilos;fica y, a fuer de tal, menos cuestionable, menos cargada de parcialidades de escuela o teor1a. kkOtro rasgo t1pico de la filosof1a anal1tica es su atenci;n al lenguaje. Pero conviene precisar al respecto que, por lo menos en lo que se refiere al fundador de esta filosof1a, Gottlob Frege, a la obra de dos de sus mximos representantes, el primer Wittgenstein y Russell en toda una etapa de su pensamiento, as1 como a las corrientes actuales ms atrs mencionadas, esa atenci;n al lenguaje consiste tan s;lo en tomarlo como pauta o gu1a para llegar a la realidad por algCn tipo de argumento transcendental o af1n. kkTodos esos autores y corrientes construyen metaf1sicas que aducen, de maneras por lo dems bastante diversas, como base argumentativa para justificar sus enfoques o conclusiones, el que de ese modo se puede dar cuenta satisfactoriamente de la relaci;n entre lenguaje y realidad y, por ende, se puede contribuir a brindar una explicaci;n razonable al funcionamiento de la comunicaci;n lingG1stica. kkEsas peculiaridades del filosofar anal1tico han sido blandidas con ardor y furor y tambi)n los adversarios de ese filosofar han visto en el mismo una ruptura con la filosof1a tradicional. kkEn verdad, sin embargo, el filosofar anal1tico est en clara l1nea de continuaci;n con  X@ la philosophia perennis; cada uno de sus rasgos hab1a sido ya pose1do, en mayor o menor medida, por diversas corrientes de la filosof1a tradicional y pueden detectarse con suficiente perspicuidad en la obra de Plat;n, en la de Arist;teles, en la Escolstica medieval y protomoderna as1 como en fil;sofos como Leibniz, Brentano, Meinong o Nicolai Hartmann. kkEn cambio, resultan palmarios los contrastes metodol;gicos entre el filosofar anal1tico y el idealismo absoluto. kkA Hegel hubi)rale parecido semejante rigor anal1tico un intento de retrotraer la filosof1a a lo inmediato, al sentido comCn, a la certeza prefilos;fica. kkEn lugar de conquistar, por un itinerario fenomenol;gico que reasuma toda la experiencia cultural de la humanidad, un punto de partida absoluto y absolutamente filos;fico, cual es la vac1a determinaci;n del ser, y dejar que cada determinaci;n se presente y metamorfosee segCn su tenor propio, pretender1a la filosof1a anal1tica a los ojos de Hegel imponerles a las determinaciones que se trate de estudiar un molde externo, un cauce fijado exteriormente y de antemano, y, por a9adidura, tomar como gu1a fehaciente al lenguaje "existencia, ciertamente, del esp1ritu pero s;lo como ipseidad inmediata, pues es obra del entendimiento y, a fuer de tal, s;lo expresa propiamente lo general.P+o.,,##ԌkkPuede, entonces y dados esos distanciamientos metodol;gicos y hasta de concepci;n misma de en qu) estribe el filosofar, haber en la filosof1a anal1tica un planteamiento que coincida con el de Hegel en ser dial)ctico, e.d. en aceptar la contradictorialidad de lo real? Puede resultar compatible con la prctica de ese enfoque metodol;gico del filosofar anal1tico la articulaci;n de una concepci;n ontol;gica dial)ctica que vea lo real como inserto en proceso, en alteraci;n? Es muy reciente la aparici;n de concepciones que, adictas en uno u otro grado a los ideales de claridad y rigor (formalizable) de la filosof1a anal1tica "o bien surgidas en ambientes pr;ximos a ella", defienden expresamente la contradictorialidad de lo real. kkSon, adems, problemticos los t1tulos de dialecticidad de las siguientes: la de los relevantistas australianos "los cuales, sin embargo, tienden a no reconocer ms contradicciones verdaderas que las puestas de manifiesto en las paradojas l;gicas y semnticas, como la engendrada por el c)lebre conjunto russelliano"; la del fil;sofo brasile9o da Costa "quien parece concebir la contradictorialidad ms como una posibilidad que como algo efectivamente verdadero, salvo acaso en el campo de los deberes y las normas"; la del fil;sofo norteamericano N. Rescher, quien ve asimismo la contradictorialidad como algo meramente posible pero desde luego ajeno al mundo real. kkNo me voy a ocupar en este lugar de examinar tales concepciones. Voyme a limitar en lo que sigue a una presentaci;n de la metaf1sica ontofntica, inserta como est en esa amplia corriente del filosofar anal1tico. kkVoy a examinar c;mo puede un enfoque as1, adhiri)ndose como lo hace al ideal metodol;gico de esa corriente, ser a la vez una concepci;n dial)ctica; c;mo puede, en suma, contestar al reto que parece presentar el planteamiento hegeliano al exigir que el modo y orden del pensar coincidan con los del ser, de suerte que a la dinamicidad y contradictorialidad de lo real correspondan las del pensamiento y su m)todo. L   [ !      ك  S  Z 5. LAS DISCREPANCIAS ENTRE LA ONTOFNTICA, FILOSOF0A DEL  +GRADUALISMO CONTRADICTORIAL, Y EL PENSAMIENTO ESPECULATIVO  S &DE HEGEL (% kkLa ontofntica se articula en torno a unos cuantos principios fundamentales: identificaci;n de cada ente con su existir, e.d. con el estado de cosas o hecho consistente en el ser abarcado ese ente por la Existencia o el Ser; identificaci;n de verdad y existencia; reconocimiento de una infinita gradualidad de la verdad, o sea de infinitos grados de ser o realidad; postulaci;n de infinitos aspectos de realidad, siendo cada aspecto como un mundoposible  pero de tal manera que el mundoreal, la Existencia, subsume en s1 como subaspectos suyos a todos los dems, mientras que el mundo de la experiencia cotidiana, aquel en el que tienen mayor verdad los hechos de la experiencia cient1fica e hist;rica, es tan s;lo un subaspecto del mundo real, sin que agote en absoluto la realidad. kkDe esa concepci;n de la realidad se desprenden: por un lado un necesitarismo matizado segCn el cual todo lo posible es al menos relativamente real o verdadero; por otro lado una concepci;n tensorial de la verdad y la falsedad: no cabe hablar del grado de verdad de un hecho, sino de la serie de sus grados de verdad o falsedad. kkOtras tesis centrales de la filosof1a ontofntica son: el principio de apencamiento a tenor del cual todo lo no enteramente falso o inexistente es existente; la identificaci;n de la Existencia con lo Cnico absolutamente real o verdadero, e.d. con el Cnico ente que goza+o.,,## en todos los aspectos del grado mximo de realidad; el principio de gradualidad, a cuyo tenor cada ente posee en algCn grado, siquiera infinitesimal, todas las propiedades, de suerte que todas las diferencias son de grado; la identificaci;n del existir con la relaci;n de abarcamiento (en el sentido en que una propiedad abarca a los entes que la poseen y en la medida en que la poseen), de suerte que el existir un ente (que es lo mismo que ese ente) no es ni ms ni menos que su abarcar "no su abarcar a esto o aquello en particular, ni a s1 mismo (como lo interpretar1a Hegel para quien cada relaci;n est de suyo, al no estar referida a otro, referida reflexivamente a s1 misma o a su sujeto), sino su abarcar a secas. kkEn esta filosof1a se reconoce la contradictorialidad del movimiento "al igual que lo hac1a Hegel, admitiendo la validez del argumento zenoniano de la flecha. A la vez, se concibe cada relaci;n como un proceso o movimiento atemporal, postulndose ;rdenes de sucesi;n de lapsos no temporales concebidos por similitud con el tiempo. kkSe reconoce la infinidad num)rica sin soslayarse las contradicciones que encierra: una magnitud infinita es y no es tan grande como s1 misma. Ese reconocimiento de infinitud num)rica permite entronizar como instancia leg1tima la regresi;n (ontol;gica y epistemol;gica) al infinito. kkNo voy, naturalmente, a entrar aqu1 en el detalle de los anlisis posibilitados por ese enfoque "p.ej. el anlisis de un hecho relacional como un pasar una propiedad relacional  X del sujeto al t)rmino, un pasar que es algo simple y complejo, por ser un continuum de transiciones. kkLo que aqu1 interesa poner de relieve es en qu) puntos se aleja toda esta dial)ctica de la de Hegel y c;mo puede compatibilizarse con un m)todo argumentativoformal que, desde su propia ;ptica, rechazaba Hegel con toda raz;n como propio del entendimiento, de aquel pensamiento para el que la contradictorialidad es justamente lo impensable. kkLas diferencias entre esta dial)ctica ontofntica y la de Hegel son tres, pero estrechamente ligadas entre s1. kkAnte todo esta dial)ctica es una dial)ctica gradualista y rechaza el recurso a los  X^ modos de ser y a los comos o encuantos, viendo precisamente en ellos el refugio aristot)lico contra la contradicci;n; siendo gradualista, es cuantitativista, reconoce la cantidad intensiva como una determinaci;n de lo real no meramente transitoria o inferior: es, pues, una filosof1a del ms y del menos, de la comparaci;n cuantitativa "una filosof1a en la que, por el principio de identidad existencial, si dos entes son diversos, hay algCn aspecto en el que uno de ellos es ms real que el otro. kkLa segunda discrepancia entre esta dial)ctica ontofntica y la de Hegel estriba en el inmediatismo ontol;gico: no puede haber en esta filosof1a diferencia entre el (mero) estarah1 como una inmediata autorreferencia y la existencia como un estarah1 que, tras haber sido anulado en la autoliquidaci;n del sustrato indiferente, reaparezca como exteriorizaci;n; no puede haber, pues, en esta filosof1a pluralidad de esferas que se sucedan, ni puede lo absoluto ser concebido como resultado que Cnicamente alcanza su plenitud o su entidad en y para s1 al cabo del proceso total; el ser no es referencia a s1 ni es la mediaci;n por el otro previa a una referencia a s1 efectiva o en acto. kkMs radicalmente cabe se9alar lo siguiente: la ontofntica prescinde de todas las dicotom1as aristot)licas de materia y forma, esencia y accidentes, potencia y acto; ni siquiera las flexibiliza: va por otro lado; lo que flexibiliza es la frontera entre el s1 y el no; un mediatismo ontol;gico como el de Hegel tiene, como subyacente a )l, una aceptaci;n de+o.,,## la dicotom1a de acto y potencia, de suerte que aquello de lo que se trata es que se  X produzca, en el paso de una esfera a otra, un cambio en el modo de ser: la Existenz es  X Dasein pero como mediado por la negaci;n de la esencia, o sea: es un Dasein que ha salido de su mera potencialidad, pero s;lo a trav)s del precipitarse en la indiferencia esa meramente potencial autorreferencia; por el contrario, un inmediatismo ontol;gico como el de la ontofntica se planta directamente en una realidad que est, s1, inserta en el hacerse "tanto en el temporal como en el atemporal" pero que est tambi)n ms all de ese hacerse, pues a su vez el hacerse es abarcado por la Realidad misma. kkLa tercera discrepancia entre la dial)ctica ontofntica y la hegeliana estriba, naturalmente, en la formalizabilidad. Porque la Verdad est no s;lo en el hacerse, y no s;lo en el resultado de ese hacerse, sino tambi)n ms all del hacerse, abarcndolo, por eso mismo puede haber, y hay de hecho, unas normas de verdad constantes, unos principios que, por contradictorios que sean en ciertos casos, son as1 y todo estables, cauces del flujo de lo real. Gracias a ello hay patrones o reglas inferenciales que son vlidos para cualquier mbito y en cualquier fase "temporal o no" de lo real. kkPara Hegel ser1a impensable entronizar una regla como la del modus ponens y estipular su validez para cualesquiera contenidos y fases del desarrollo del concepto. En la filosof1a anal1tica ac)ptase una regla as1 de esa manera porque se ve que todo proceso y todo devenir, incluso el que pueda experimentar la verdad expresada por una f;rmula que afirme la validez de tal regla, es un devenir dentro del cauce marcado por esa misma validez: si el cauce entra en movimiento, )l mismo se encauza en semejante movimiento. kkLas c)lebres objeciones de Hegel frente a toda formalizaci;n pierden su fuerza ante un enfoque como el de la ontofntica. Hegel exige que no haya nada r1gido y permanente, que la plenitud del principio o de lo absoluto se alcance tan s;lo en el resultado y mediante la cancelaci;n. kkA eso responde la ontofntica defendiendo unos principios que, por insertos que est)n ellos mismos en el contradictorio devenir, a la vez y contradictoriamente han alcanzado ya la plenitud de su verdad desde el comienzo de cualquier proceso "o, mejor dicho, tal plenitud no necesitan alcanzarla, sino que la tienen eternamente. kkHegel exige tambi)n que se excluyan representaciones del concepto que s;lo son apropiadas a lo cuantitativo y mensurable; a eso responde la ontofntica entronizando la mensurabilidad en todos los ;rdenes o mbitos, al identificar verdad con existencia y sostener que )sta se da en infinidad de grados. kkHegel reprocha por Cltimo a la l;gica formal "a toda l;gica formal, aristot)lica o no" el ocuparse de determinaciones de mero contenido, o sea: precisamente el carecer de aquello de lo que presume: de forma; porque esas reglas y modos de razonamiento no son forma, sino procesos particulares de pensamiento, contingentes productos del esp1ritu subjetivo; lo que sin duda quiere decir Hegel es que son peculiares g)neros de pensamiento, generales, s1, respecto de instancias singulares, pero as1 y todo particulares, y por ello objeto de estudio particular, un estudio en definitiva psicol;gico. kkA ese reproche contesta la ontofntica, en primer lugar, concibiendo las reglas de inferencia l;gicas, no como descriptivas de procesos ps1quicos, sino como reflejantes o expresivas de hechos ontol;gicos de carcter universal; y, en segundo lugar, rechazando toda dicotom1a de forma y contenido: ciertamente no son formales  las leyes y reglas l;gicas, pero no lo son porque su generalidad no es vaciedad de contenido, sino universalT+o.,,## aplicabilidad, o mejor dicho: porque son hechos generales y cada hecho general implica la verdad o existencia de sus correspondientes instancias individuales. kkAhora bien, si en el marco del pensamiento especulativo de Hegel pod1a evitarse la delicuescencia del sistema "el que todo enunciado sea indiferentemente verdadero" por la relativizaci;n de cada afirmaci;n y negaci;n a una fase o parte del sistema total, ello, por un lado, garantiza el inter)s del sistema, su no desmoronamiento en una indiferencia sin perfiles y, por otro lado, obedec1a al dinamismo y mediatismo ontol;gicos de esa concepci;n, que no toleran el libre reaflorar de lo ya cancelado o superado tal como fue superado, pues eso introducir1a elementos de rigidez o permanencia constante en el sistema. kkC;mo puede hab)rselas la ontofntica con un problema similar, el de que, segCn los modos de razonamiento o reglas de inferencia entronizados por las l;gicas de cu9o aristot)lico, una contradicci;n, sea la que fuere, entra9a cualquier afirmaci;n "por lo cual, una vez que han aparecido en un sistema dos teoremas mutuamente contradictorios, puede extraerse en cualquier momento la conclusi;n que se quiera, con tal de que est) sintcticamente bien formada? Evitar ese desmoronamiento del sistema es, dicho en jerga  X t)cnica "y como ya apunt) ms arriba" evitar la delicuescencia del mismo. Una l;gica que permita la demostraci;n en un sistema de dos enunciados mutuamente contradictorios  Xl sin que por ello sea forzosamente delicuescente tal sistema es una l;gica paraconsistente.  Q kkHasta el presente hanse ideado diferentes l;gicas paraconsistentes "cada uno de los enfoques aludidos ms atrs en el apartado 4, ha articulado su propia l;gica paraconsistente, acorde con sus peculiares intereses intelectuales.  X kkTodas esas l;gicas son formales en el siguiente sentido: entronizan reglas de inferencia a cuyo tenor se pasa de unas premisas en las que, en determinadas posiciones, figuran ciertas palabras determinadas a una conclusi;n en la que, en posiciones tambi)n determinadas, figuran palabras igualmente determinadas y que estn en funci;n de las que figuren en las premisas; todo ello cualesquiera que sean las restantes expresiones que compongan dichos enunciados y cualesquiera que sean otras circunstancias. kkHay, cierto es, sistemas de l;gica que atenCan esa formalidad , pero siguen estando infinitamente alejados de una concepci;n l;gica como la de Hegel que exige que las reglas de inferencia est)n en funci;n de todo el contenido conceptual de los juicios involucrados. kkLa filosof1a ontofntica se ha articulado como sistema l;gico ( formal  en el sentido reci)n apuntado) y paraconsistente, desde luego. Gracias a ello es un sistema axiomatizado rigurosamente y nodelicuescente. (No existe todav1a una prueba formal de su nodelicuescencia, pero s1 hay demostraciones de que no se aplican a ese sistema los razonamientos que, con l;gicas de cu9o aristot)lico, llevan de la contradicci;n a la delicuescencia.) kkLa clave de la soluci;n que en el marco de esta filosof1a se brinda a ese problema de hacer viable la paraconsistencia estriba en distinguir dos negaciones: la negaci;n fuerte o supernegaci;n, que se lee no8 en absoluto  o es totalmente falso que , y la negaci;n simple, el mero no . kkEl fondo de tal soluci;n es la admisi;n de grados de verdad y, por lo tanto, tambi)n de grados de falsedad. kkMientras que la supernegaci;n tiene caracter1sticas como las de la negaci;n clsica o aristot)lica, la negaci;n simple "aun exhibiendo claros t1tulos de legitimidad como^+o.,,## negaci;n y sin que por tanto quepa reprocharle usurpaci;n de papel" es una negaci;n paraconsistente, o sea tal que la demostraci;n como teorema de la negaci;n simple de otro teorema no acarrea forzosamente delicuescencia del sistema. kkEl sistema adoptado es consecuente con su motivaci;n gradualista profunda al reconocer ese distingo entre verdad o falsedad total y verdad o falsedad parcial, o sea: existente en algCn grado no pleno. L   [b !      ك  S   6. LA CONCEPCI:N DE LO ABSOLUTO EN HEGEL Y EN LA  S %ԚONTOFNTICA (% kkLa ra1z de las discrepancias que hemos estudiado en la secci;n anterior es la oposici;n entre dos concepciones enteramente diversas y aun opuestas de lo Absoluto. kkPara Hegel, lo Absoluto es resultado, que es en y para s1 s;lo por mediaci;n de las dems determinaciones y que es infinito s;lo en el sentido de que al alcanzar su ser en y para s1 erige en id)nticas a s1 mismo a esas otras determinaciones y a la vez se hace )l id)ntico a ellas, con una identidad que no obstante es igualmente diversidad. kkSi preguntramos a Hegel c;mo es que surge eso nuevo, el resultado absoluto, sin preexistir en lo viejo, la respuesta ser1a, claro, que s1 preexist1a, pero no como absoluto, e.d. no como enyparas1: preexist1a con un mero ser en s1 o potencial, o con un serparas1 que,  XN sin embargo, no era an ihm (en )l), pues no estaba puesto como valiendo para s1, sino que se daba en la forma del ens1; y, si sigui)ramos acosndolo para que nos dijera si ese modo,  X' lo por ese como  (als) significado, tambi)n preexist1a y, si s1, c;mo es entonces que as1 y todo ha surgido algo nuevo "pareciera requerirse un nuevo modo de darse ese modo preexistente, desencadenndose con ello, aparentemente, una regresi;n al infinito", responder1anos Hegel que nuestro error se debe a nuestro modo intelectivoformal de plantear el problema, blandiendo el principio de tercio excluso, como si en cada fase del sistema hubiera de afirmarse, para cada enunciado, o el s1 o el no; cuando, en realidad, lo que sucede es que, en un caso como )ste (y como cualquier otro, por lo dems), son verdaderos ambos, pero de maneras diferentes. kkEl modo de ser en y para s1 del resultado preexiste pero no segCn s1 mismo; y tambi)n su existir segCn s1 mismo preexiste mas no segCn s1 mismo, no como en y para s1. La regresi;n al infinito ser1a una regresi;n viciosa del entendimiento enfrascado obcecadamente en su argumentar raciocinativoformal. kkEn todo caso, mientras que el resultado est mediado por las fases anteriores del sistema, que en )l se conservan s;lo como canceladas "se mantienen como anuladas y se anulan como mantenidas", esas otras fases no son mediadas por el resultado. kkCierto es que es ms bien el tercer momento, el resultado pues, el que es inmediato pero s;lo por la supresi;n de la mediaci;n, al igual que es lo simple por la supresi;n de la diferencia. kkEse tercer momento llega entonces a ser un primero, y el primero se convierte entonces en un segundo. Como tambi)n hay un comenzar por el segundo, y entonces el tercer momento es t)rmino medio, mediaci;n entre el segundo y el primero.:)o.,,##ԌkkAhora bien, lo que nunca puede producirse es que el segundo momento sea mediaci;n entre el tercero y el primero en ese orden o que el tercer momento sea mediaci;n entre el primero y el segundo. kkNo hay aqu1 orden propiamente dicho sino lo que algebraicamente se denomina  X pseudoorden "una relaci;n reflexiva y transitiva, pero no antisim)trica", como lo hay en  X  cualquiera de las estructuras algebraicas llamadas torneos. Sin embargo, ese pseudoorden es irreversible. kkAdems y sobre todo, no puede tomarse indiferentemente y en el mismo sentido como comienzo cada uno de los tres eslabones. En el paso del tercer momento al primero )ste Cltimo ya no reaparece tal como era inicialmente sino metamorfoseado, como contenido en el tercer momento y parte de la unidad sistemtica de )ste. kkEl c1rculo se cierra, pero de otro modo que como se abr1a inicialmente. Es todo eso lo que hace que sea central en esa filosof1a la concepci;n del resultado, lo Absoluto, como mediado y no mediador, pues no media como es mediado y aquello por lo cual es ello mediado no es, a su vez, mediado rec1procamente por ello. kkEs dif1cil exagerar la originalidad e importancia de esa concepci;n de Hegel. Con ella se brinda una soluci;n al viejo problema de c;mo puede lo Absoluto, que se basta a s1 en s1, proyectarse o desplegarse afuera con resultante ca1da y disminuci;n. kkY, si (como en Hes1odo, Escoto EriCgena y Boehme) el proceso parte de una nada que llega al ser s;lo tras la creaci;n, entonces queda precisamente sin explicar ese trnsito de nada al ser; como tampoco constituye una explicaci;n satisfactoria decir "como lo hace la filosof1a de la identidad" que lo Absoluto, absolutamente simple en s1 como tal o como un todo, pues aCna en identidad plena los contrarios, contiene dentro de s1 el despliegue de las escisiones; ya que entonces resta por explicar c;mo resulta compatible lo uno con lo otro. kkLa filosof1a ontofntica brinda a ese espinoso problema una soluci;n alternativa, que va por un camino muy diferente: lo Absoluto, que en esta filosof1a no es sino el Ser, la Realidad (que es a su vez lo mismo que el mundo real como un todo, o sea aquel ente que abarca a cada ente en la medida en que )ste Cltimo sea real o existente) es por s1 mismo relaci;n de abarcamiento, de suerte que su ser se agota en su abarcar; no en abarcar esto o aquello en particular, ni todas las cosas en general, sino en su abarcar a secas; pero de ese abarcar a secas son participaciones los existires o abarcares que son los diversos entes; el Ser, el Abarcamiento, no es nada sin esos mCltiples seres o abarcamientos, que difieren cuantitativamente, como ya sabemos (e.d. por una diversidad en grado de realidad, al menos en algCn aspecto); la propia realidad del Ser entra9a la de sus participaciones, ya que en caso contrario su existencia ser1a un mero ms all, no ser1a id)ntica a su abarcar, sino que constituir1a un sustrato de suyo indiferente, mientras que el abarcar no puede ser indiferente a qu) cosas abarque. kkPor otro lado, sin embargo, el Ser es en esta filosof1a absolutamente necesario e infinito. C;mo puede tener tales determinaciones a la vez que su propia realidad entra9a la de lo finito y lo (relativamente) contingente? Es ello posible por la transcendencia l;gica de lo Infinito: un ser infinito es tal que posee propiedades mutuamente opuestas en grados que normalmente ser1an incompatibles, e.d. en grados tales que ser1a incompatible la posesi;n simultnea de esas propiedades en esos grados por un ente finito.k*o.,,##ԌkkEs ello lo que hace posible, en esta filosof1a, concebir al Ser, a la Realidad como a la vez infinita y finitamente participada, absolutamente necesaria y, no obstante, participada con dosis de contingencia diversas, sin que nada de todo eso abra en ella dicotom1a alguna de esencia y existencia. kkConcluyo, pues: lo que ha mostrado la filosof1a ontofntica es, no s;lo que cabe construir una concepci;n metaf1sica que, aun haciendo propia la aseveraci;n hegeliana de la contradictorialidad de lo real y asumiendo la vieja idea de la coincidencia de los opuestos en lo Infinito, se mantenga en el plano de un filosofar argumentativo en el sentido usual y, ms concretamente, se adhiera al ideal metodol;gico de la filosof1a anal1tica, sino que esa construcci;n es efectivamente formalizable y axiomatizable, de tal manera que, con una nueva modalidad desde luego, encarna esa concepci;n la identidad de l;gica y metaf1sica que Hegel defendi; con toda raz;n y que s;lo han logrado eludir otras corrientes a costa de graves inconsecuencias; pues el sistema formal con que se articula esta filosof1a ontofntica puede verse indistintamente como un sistema de l;gica (o, si se quiere, de teor1a de conjuntos) o como un sistema metaf1sico "formalizado con tanto derecho como puedan serlo teor1as de mecnica cuntica, de gen)tica o de sociolog1a. kkA los ataques de los adeptos de la l;gica clsica, quienes alegarn que un sistema as1 ser lo que sea, pero no es l;gica, pues la l;gica debe ser neutral respecto de las controversias filos;ficas, cabe responder que, entonces, tampoco es l;gica la llamada l;gica clsica, pues tampoco es ella neutral, al excluir ontolog1as dial)cticas como forzosamente il;gicas. kkHora es, pues, de denunciar ese se9uelo de la neutralidad ontol;gica de la l;gica y de obrar en consecuencia, adoptando la l;gica, e.e. la metaf1sica axiomatizada, por la que uno opte con plena conciencia de la opci;n que con ello se est efectuando y listo a cargar con cuanto de la misma resulte, sin abroquelarse tras la mampara de una supuesta autoridad l;gica inapelable que uno debiera lisa y llanamente acatar.